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entrevista al sr jose luis pastor frisancho
Por: carlos cogorno ventura

  

 

JOSE LUIS PASTOR  FRISANCHO

San Isidro, 08 de Mayo del 2004

 

 

 

Me parece que la  opinión de tal o cual galpón o aficionado, la debe dar el público. El público o los amigos, con los cuáles juegas en conjunto. En mi caso por ejemplo,  el mejor llamado a opinar de mi persona o de mi galpón  o de la línea que tengo, es Manuel Mondoñedo que tú lo conoces. Con el cual juego, le hecho gallo a la muerte de un obispo, porque nos toca a veces por sorteo, pero no jugamos, a veces  porque es de mi equipo es de mi grupo. El llevó y por ahí salimos sorteados y jugamos. Gracias a Dios, la suerte me ha favorecido, siempre que he jugado con él pero, eso no quiere decir que siempre sea así; de todas maneras él puede hablar mejor de mí, porque, la prueba más visible es por ejemplo Manuelito que es un gran apostador, porque  el sí es apostador.  Está  muy ansioso siempre que llego al Coliseo, de preguntar y a qué hora juegas; porque siempre, va en caja eso es un axioma en él, le tiene confianza a los animales y es que siempre creo, no lo hemos defraudado. Siempre ha visto beneficio más que perdidas. Que más te puedo decir, todo esto que te estoy contando de resultados, que es de mí  grupo, de mi entorno, es Luchito Pitaluga y sobre todo Huguito Mafalda, Yoshiyama con  Casablanca, que sabe de los éxitos que estamos teniendo, acá en el galpón, lógicamente, que siempre se pierde pero  más se gana y Janito que es el preparador mutuo. Y yo se lo  presente a Mafalda y Mafalda inclusive no sé por qué motivo, lo ha preferido  por encima de otras personas, que estaban con él trabajando, caso de su compadre espiritual, hay que decirlo, Manuel Mayta que dicho  sea  de paso son compadres espirituales con Mafalda y lo ha preferido a Jano y eso se lo puede decir en su cara, él ha dicho, es más responsable, más ordenado y sobre todo le da un servicio dice con palabras textuales de Hugo, también  le da un trato pos pelea al gallo mejor que otros preparadores, eso es importantísimo. Cualquier otro preparador, puede ganar  pero te queda el gallo  mal herido, degollado o visiblemente afectado, pero él hasta lavado, inyectado, pero el gallo hermano, no puede ni comer. Ahí lo  abandonaron. En cambio Jano se lo lleva su a casa, te lo tiene una semana en recuperación, hasta que el gallo, por lo menos si está ciego aunque así aprende a comer solo y te lo trae. Entonces es un servicio que digamos completo. Ya ves como se va enriqueciendo el tema con diversas opiniones. A mi criterio es importante de Jano. No de Jano, sino de esta afición. Porque las peleas, no se terminan cuando pelearon. Lógico. Porque el respeto al animal así lo exige. Si no, no seríamos los caballeros que dicen que somos los libros si que dicen que somos los libros no siempre. No  siempre no cierto. El respeto  al animal también; lo mínimo que podemos brindarle a ese pobre  animalito que ha sacrificado su integridad por defender nuestros colores, nuestro dinero. En ese sentido Hugo Mafalda, el prioriza este punto; para haber escogido a Jano ya varios años y cada vez le da más gallos. En este momento Jano me ha dicho que se ha mandado hacer doce casillas adicionales, en la casa de Jano, para tener sus gallos Hugo Mafalda. No es que, Jano y yo y Hugo tenemos en la casa de Jano veinticinco y treinta gallos cada uno. En preparación todo el tiempo. ¿O sea él, los gallos intensamente preparados los lleva a su casa y también atiende los gallos en el galpón? En mi caso sí, viene una vez a la semana y acá todo el día completo, por jornal, para atenderlos por qué, qué pasa, estamos ahorita seis de mayo, ocho de mayo ¿Qué sucede? En este momento, debe tener Jano alrededor de veinticinco  gallos  en Cieneguilla. El vive en Cieneguilla y otro tanto de Hugo, pero qué sucede esos veinticinco son los más avanzados o los más ranqueados, los mas peleadores, los que más peleas tienen los que van a defender. Este año van a jugar, pero hay otros cuarenta y cincuenta gallos que tengo aquí en la casa que los vas a ver ahora más tarde, pollo, gallos etc., etc. tengo acá. Los tengo aquí, saliendo de muda, están  un poco más atrasados o son más pollos o están  inhabilitaos para pelear, porque ya jugaron y  quedaron tuertos, o quedaron ciegos  o cegatones y yo los quiero guardar para camadas, o para prestarlo a algún amigo  por ahí, que no falta algún compromiso, etc. Y  tengo aquí ese tipo de animales. Bueno, Janito viene los martes a las diez de la mañana, está llegando más o menos y se queda hasta las seis de la tarde o siete de la noche y hace pues una limpieza general de todo, corta oreja, cresta de vacuna, emplaca, limpia todas las casillas, que bien, muy higiénico,  muy limpiecito esta mi corral, a mí me gusta mucho eso, que no huela a porquería ni nada de esas cosas. Pasa malation con bomba, a todas las esquinas, para que no haya,  ni piojo ni pulga, ni polillas, después de eso los baña a los gallos con su acerrin, los tiene a los gallos con su pluma impecable, yo soy enemigo de topar los gallos por gusto, es más y hasta cuando están emplumando, no me gusta siquiera tocarlos, porque el gallo se golpea mucho, topando, a mi criterio se maltrata. El gallo debe toparse, cuando se debe topar, dentro de la preparación o sea un par de pataditas, porque si no lo sacas de la casilla, también está apoltronado, también hermano, entonces no va a saber mucho y se malogra la pluma. Esta es la base mía, acá están los gallinos de cría, acá en la casa, entonces yo alimento, de gallos en óptimas condiciones el corral, donde está de preparación Jano y lo mismo hace Hugo que tiene en Lurín, en Pachacamac. Casa Blanca. Que se va con Jano una o dos veces por semana, o los domingos para almorzar, así se van. Volviendo. Tanto míos como de Hugo Mafalda, Casa Blanca, que sucede, para mi criterio el preparador debe vivir o convivir con los animales, hermano. El gallo, hermano, por ejemplo uno que se va de gallos, el hecho que un gallo esté durmiendo, a diferencia de otro día que no dormitaba tanto, es una clarinada, algo tiene. Así es. Porque donde tanto este gallo. A mi criterio no. De acuerdo, se nota pues hermano, el que tiene pupila de gallero, lo nota ahí mismo, yo me doy cuenta cuando dormita, con eso te digo todo. Tu entras al corral y se despierta el gallo, pero, solamente si lo veo dormitar, digo este gallo no tiene ese uso y costumbre de dormitar, porque algo tiene. Entonces esa pupila la tiene un preparador, sí yo que soy criador la tengo, un preparador que vive de su porcentaje, que vive de la jugada, obviamente, como dicen los chilenos al tiro se da cuenta. Con Jano, hay que decirlo, Jano me prepara gallos más de treinta años a mí. Casi toda una vida, del año 70, 71, entonces total confianza y por lo que escucho yo a los de Surco, debe ser en este momento, probablemente, el mejor preparador de gallos que hay en el Perú, en el país, por lejos. Por los resultados, por ver la postura del gallo, cuando requiere la postura sacarla. No solamente, por esto, porque un montón sabrán preparar bien, pero eso es ser profesional, pero hay una serie de condimentos, como dice Hugo Mafalda que sabe igual o más de gallos que yo inclusive en esto, es la confianza, es la confianza de quien te entrega un gallo en óptimas condiciones después que haya peleado, sin tener porque hacerlo. Eso es responsabilidad. Y otra cosita como me dice Jano a veces, los gallos que van a jugar plata, yo a veces de mi bolsillo les compro el desayuno, me voy a la bodega le compro plátano o naranja; que ni a mis hijos les compro a veces. Así es. Yo lo conozco de muchos años y a mí que invierto en los gallos  buenos que van a jugar plata, compramos hasta el propio desayuno de su propio bolsillo. En ocasiones,  no es así siempre. Bueno, este pues, todos estos factores han coadyuvado a tener un poquito de resultado en razón por ejemplo Hugo que no le comprendía hasta hace unos años, que hasta ahora no le acompañaba los resultados, hasta unos años tanto ahora está teniendo más resultados a pesar que sus gallos son puros y un poquito son más frágiles, porque el mismo Jano, lo dice, no es cierto; esos gallos después de la pelea, esos gallos quedan tristes. Se recienten, si las peleas se las ahondan, eh, son difícil que remonten la pelea, porque dan todo lo de si en los primero minuto de pelea, en cambio el gallo más fuertecito digamos que tenga más oriental. Que tiene más crucecito, como decimos los piuranos, que tiene su cholo adentro este juega más centrado, no se desgasta tanto, o  como dice asimila. Asimila la pelea, como dice Jano es más centrado. Empata más, está mirándole al otro y no se desgasta tanto, pues hermano. Así es, yo tengo mi punto de vista respeto a los aficionados que le gusta el animal puro, que les gusta el cola de chivato en extremo, el gallo de 3,10; 3,12; 3,8; 3,6: a mí personalmente no me gusta mucho esos tipos de gallo, porque la fragilidad en el gallo no lo veo yo, como que es propio del gallo de pelea. Con nuestras armas, no, inclusive con los de plástico, se nota que a mí me gusta el gallo de cuatro libras. Pues, a mí me gusta, el gallo personalmente, el gallo de cuatro libras, de tres doce, de tres catorce, de cuatro, de cuatro dos y cuatro cuatro. Para mí son los pesos ideales. Es el rango por el cual yo ando también, no me achicado un poco. Ya no tengo como antes de  cuatro ocho y cuatro seis. Me estoy achicando. Todos mis gallos son 4,4 para abajo, hasta 3,12 después  tendré, ahora 3,10 alguno que otro. No. Pero, no tengo gallos de 3,4; 3,5, 3,8; 3,9; no, no tengo ese peso. No. No me gusta. Ni le sacaría camada por más bueno que sea, a mi  no me llena el ojo, a mí me gusta el gallo fuertecito, no sé porque, siempre me ha gustado. Debe ser, sabes por qué, por qué yo soy del criterio del gallo chico. Ay mucho gallo chico bueno. Gallo chico y he corroborado, a el gallo chico, hay muchos gallos. O es que asimila menos. Yo diría, de que el gallo chico tiene más aciertos  por un efecto, por la atracción de la tierra, se puede elevar más. Porque tiene menos masa y se puede elevar y por consiguiente, obviamente, puede estar en el aire más tiempo. Ese es mi criterio. No pretendo que lo comparta nadie pero, ese es mi criterio y por ende hiere más, es más ofensivo y tiene más acierto. Porque el chico está más suspendido en el aire que el gallo grande. La misma atracción de la tierra. Por eso es que no hay gigantes en la tierra. O sea que esos animales, que los mamuts se extinguieron. Había una teoría, que por eso se extinguieron, aunque dicen por diversas razones, pero, una de esas razones, era que había necesidad de mucho alimento. Cada vez sufría más, los  embates de la naturaleza, etc. Así es. Y se van adaptando a otras especies. Así es a  otras especies, así es. Así es, pero a mí me gusta el  gallo  -un poquito- no grande sino medianito. Ese es mi criterio. Ese es mi peso y  no me gusta el gallo muy ligero. Ojo, no me gusta el gallo ligero. A mí me gusta el gallo -tampoco que sea un parardo-  un gallo centrado, que sea un empatador, que juegue arriba mirándolo al otro. Pero, cuando pegue, que pegue con fuerza y con cacho. Porque gallo que mete, yo priorizo mucho la espuela. Porque aquí vienen amigos, me dicen, oye pero, que buen gallo, todo. O en la cancha ven uno u otro gallo;  que es una máquina, por ejemplo te voy a decir Carlos, en este momento como tú has visto la oficina, me va bien económicamente pero jamás se me ha ocurrido comprar un gallo español, ni portorriqueño, ni  dominicano, ni nada. He podido hacerlo, bú, mil veces. Porque yo conceptúo, que la familia. Estoy viendo un ejemplar, puede ser hermano. La maravilla, puede ser entre cien gallos de un corral la excepción y noventainueve malos ha dejado ese señor en su casa. Inferiores. Esa puede ser la excepción que está jugando mil dólares. Yo si lo compro me va a salir como los inferiores, obviamente. Dispersos, entonces, ese tipo de teoría o de criterio mío me ha  retrotraído a no adquirir animales, excepcionales en pelea que yo he visto. También porque hay que es verdad. Así es, entonces crío por familia, la familia para mi es mandatoria. Inclusive le he sacado gallos, camadas muchas veces a gallos hasta lentos, se podría decir, pero, con gran acierto, pero por la familia sé. Porque yo digo este gallito se va a tocar con una máquina, pero la máquina le va a meter diez patas, pero, este le va a meter una. Así, es, así es. Entonces, vamos al punto, yo digo que por familia, me gusta la consanguinidad. Me gusta bastante el acierto, porque considero que el acierto también se hereda, se transmite es mi criterio y no crío  como muchos gallos en un año que pueden topar maravillosamente y a la hora de los loros pues hermano, de los diez tiros que han pegado, habrán metido uno dos hasta la mitad de la espuela. No, contundente, ya mi hermano, no esas son cosas que me han llevado a mí criar un cierto tipo de animal, que no me han defraudado.  Dicho sea de paso, sigo siendo. Cuando salimos en Surco, salimos ahorita, a pesar que no jugamos exclusivamente, en Surco, no jugamos siempre ni nada y Manuel Mondoñedo y que Hugo que son  asiduos concurrentes ahí que te digan  si lo que yo te digo es mentira o es  verdad. Pero de todas maneras. Vamos al punto, yo les digo eso también es exaltado por lo tragos. Cuando gano una pelea emocionante, les digo, pues, al contendor no sé si lo tomaran como ofensa, o como esto. Oye hermano. Le digo. Un poco la emoción exactamente y les digo oye hermano, tu gallo es muy bueno, pero, para que me ganes, tienes que criar por lo menos  unos cuarenta años. Ja, ja, ja. Le digo así, no es cierto, una actitud creída, pero, te sale acá, le digo te estás jugando un cuarenta años de trayectoria de línea, de prestigio de gallos. Es cierto. Así es, así es, entonces, porque he tenido peleas difíciles que he ganado con gente nueva, que he podido exteriorizar todo. Mi emoción diciéndoles todo, mis éxitos y no solo éxitos porque han sido fracasos algunas veces y todas esas cosas y porque yo he ido aprendiendo a través de los años. Y bueno ahora  me acerco a los rivales y les digo, para que me ganes, tienes que estudiar cuarenta años. No te pases. Al público le digo a veces y no por borracho, sino que conmigo, me cautiva la emoción. Es que Carlos, a veces, muchas veces yo mismo, a veces yo mismo le doy de comer, hago mis camadas a pesar que tengo gente que me ayuda, por ejemplo la chica les da de comer todos los días. Así es, yo les doy los domingos y los viernes viene un ayudante que tengo colateral que es mi compadre espiritual que es el señor Alberto Gallardo. Conoces tú a Agustín Gallardo? “Colorado”. Y pues mi compadre espiritual, gallero conocido de Las Flores, viejo, capaz, más años de gallero que yo, todavía y que viene también y que hace su jornal desde las nueve, diez de la mañana hasta las seis de la tarde, igualito que Jano. Porque yo conceptuó que viniendo Jano una vez por semana, todavía es muy poco. Entonces yo tengo dos personas que vienen hacerle mantenimiento a mi corral, desde las nueve o diez de la mañana hasta las seis de la tarde. Así es, acá se le invita el almuerzo y después tomamos un cafecito a las seis o siete de la noche; acá que te diga si es mentira o es verdad, que tomamos el cafecito y conversamos que gallina a encontrado en el corral, que gallinas están comiendo huevos, que camadas me recomendarían, ellos inclusive conocen las crías mejor que yo. Mejor que uno. Bueno, ahí en ese momento sacamos muchas conclusiones y me ayudan en la crianza de animales. Que más te puedo decir Carlos, que siempre he criado. Bueno, contando los veinticinco animales que tengo preparando en Cieneguilla y de acá, cincuenta por lo menos. Encasillados. Hay gallos que van a jugar este año  dos mil seis, se puede decir, de repente uno  u otro en diciembre, lo jugamos para o en enero del próximo año. Si vemos algún pollo un poco fuertecito y lo vemos que por ejemplo, yo soy de la idea que los pollos chatos deben jugar más temprano que los espigados. El espigado no sé porque siempre es más lento en madurar. Pero cuando madura, le puede dar más satisfacciones.  Que más te puedo decir. Yo soy enemigo de ir al coliseo con un solo gallo por cuestiones de tiempo. Y no es que me haya vuelto un pituco ni nada. Sino que ahora ni tiempo vale plata. Antes iba, aunque sea gratis, aunque sea me iba a mirar ahora. Salvo que sea un internacional, que voy sin gallo pero voy a mirar o un gallo a veces. Pero voy a mirar, ahora no voy al coliseo a perder mí tiempo, voy a jugar, cuando tengo cinco seis gallos, para jugar, esa es la consigna. Una vez al mes, o cada dos o tres semanas, así. Y juego cada hora y mi criterio es así. Te voy a explicar un poquito, con Jano el día miércoles o sábado, por lo general vamos a saber que van a jugar cinco, seis gallos ese fin de semana. Viene acá, le doy para su pasaje, le doy para la pactada, le doy para su entrada, cierta cantidad de dinero, inclusive para su taxi.  Él va al coliseo, me llama por celular a mi celular, a eso de una, dos, tres de la tarde, me dice José Luis ya todos están pactados, ven. Me voy a las cinco de la tarde, yo voy, me ve, le digo anda metiéndolos.  No hago absolutamente nada. Así es, es más yo soy muy respetuoso del trabajo del preparador. No me meto en la coteja. Jamás. El cómo va a sacrificar sus riñones, pues, para echar un gallo que tienes las posibilidades  de perder o no lo ve. Nunca me meto a cotejar, jamás,  no que de cien uno; ni siquiera de cien uno. Nunca vengo a cotejar. Ni siquiera voy a los cotejos, no me interesa, no me meto a calzar; no es que no sé, sino que respeto, el conoce, lo tiene ahí mirando. Todo,  el suelta, el carea, yo estoy en el palco mirando. Así es, él sabe, se siente respaldado obviamente. Y reconocido. Te voy a contar. Por el mismo trabajo, hace muchos años, que no viajo a concentraciones. Porque según mi criterio, desde que uno sale de su casa, uno está gastando dinero de que viajar cinco, seis, ocho, diez horas en carro o avión,  no justifica. Así es, pero Jano que es preparador de Casa blanca, varias veces ha ido y con los gallitos puros, no, no, le dan los resultados, que le dan en Lima. Porque se encuentra, en Trujillo, en Chiclayo, en Chimbote, con gallos fuertes y como dice el mismo Jano y lo puedo tener acá. Como ha venido este. Antes me tenían miedo y respeto en el norte, ahora todo el mundo, me quiere echar. Lo buscan, y varios años que viene rogando Hugo Zapata, Manolo y ojalá esta grabación la encuentren para que rían. Y Quijano para que yo vaya con mi gallos a competir al norte, porque mis gallos son más fuertecitos. A Trujillo, Chiclayo, Chimbote, es la plaza grande. Esa es la plaza grande. A mí no me gusta jugar en la sierra. Por mi no iría ni a Chosica a jugar. No, pues. Tú te acuerdas Carlos, cuando a Chosica venían los de Lima, llevaban para la finca todos los buenos de Lima. Dante Valdivieso y compañía, La Fuente, todos. Les ganábamos en Chosica. Así es. Más de mil son. Bueno, es altura y el gallo a mi criterio, no sé porque sufre más que el humano en altura.  Eso sí que no he podido yo, no sabía. Aja, eso no la sabía, así técnicamente, pero visiblemente veía que el gallo mermaba sus condiciones en altura. A pesar que sean ochocientos, mil metros o como sea. Y más aún si me voy a Huánuco, Tingo María, Arequipa, etc. No voy a ir a esas plazas, no me voy a poner la soga al cuello.  No soy cojudo. Sobre todo, tengo ciertas anécdotas. Yo he hecho la prueba y el gallo cuando yo tenía el fundo de mis abuelos que estaba en el Cuzco, en la frontera con Puno, en la zona de Pucará, pasaba por Camaná, con mi camioneta y una vez compré dos gallos; no compré uno de un año y me regalaron un pollo de dos meses. Yo fui a la hacienda y los dejé, hermano. El gallo se puso negro, como tu grabadora. Yo creía que le iba a pasar ese color negro, pero regresé seis meses después que pasó la temporada de lluvia, hermano; y el gallo cuando topaba, inmediatamente, se ponía negro. Claro que estaba a tres mil ochocientos metros sobre el nivel del mar. Y encontré al pollo. Ya pues, de 9, 10 meses, que topando no se ponía negro.  Claro, que yo veía que no se desarrollaba todo porque la altura obviamente, no lo hacía, no lo hacía pelear como seguramente, peleaba a nivel del mar. Pero obviamente, no sufría, los estragos que sufría el que había ido de año. Así es. Eso pudo yo observar, los animales nacidos o llevados muy tiernos a la altura, podrían rendir en altura. Más no así, por más que haga un proceso de aclimatación, el adulto. Bajan, se siguen poniendo negros en pelea, así estén seis meses. Que tal hermano, eso lo he podido comprobar yo mismo, a mí nadie me ha contado, ni leído en un libro. Ya está formado, ya no da para más. Esa máquina se estructura para cierta condición climática, cierta cultura y los pulmones también, sabe Dios. Yo no soy veterinario clínico para poder saber. Pucha, pero estás observando. Que es lo que me interesa a mí, sin saber cuestiones clínicas, de metabolismo, de respiración, puedo por el ojo ver, lo que uno, lo que es el otro, y puede resultar y no. A mí, en este momento soy enemigo de jugar en altura, ni siquiera quinientos o mil metros. Pagado, puedo ir aunque sea para acompañar, para perder, para reírme de mis amigos. Puedo ir un rato para jugar. Cieneguilla son seiscientos metros. Podría ir, ahí está. Ahí si me has quitado la palabra de la boca. Ahí, si podría ir, exactamente. Pero a Chosica, no. Podría llevar para reírme, para ver como dice tú. Pero no voy a jugar en Lima. Otra cosa que también soy del criterio, que me gusta, que los gallos jueguen con todo a su favor. Así es. No solamente, puedo dar una onza, si es necesario. Con todo a su favor en otro aspecto. Peso, edad, armas, preparación al máximo. Si hay que meterle química al gallo, se la metemos. Lo que es postura, lo que es un CATOSAL, un VIGANTOL, con todo, a mí me gusta que juegue al cien por ciento. Bien desparasitados. Bien puesto. Yo soy de ese tipo, por ende no me gusta dar esa ventaja. Esa es una de las cosas y de los puntos que quería comentar. Y otra de las cosas, a las que iba.  El tipo de animales que estoy criando, más se adapta a jugar, según ellos, porque yo no he ido. Quienes se mueren de ganas para llevarme a jugar al norte a Chiclayo, Trujillo, Chimbote, porque haber que pasa. Y bueno. El tipo de gallo que me gusta, el tipo de gallo que a mí me gusta. Es este. Este es mi prototipo digamos, el ají seco o el pinto. Esa foto. Es el tipo de gallo que a mí me encanta. Fuerte el gallo. Tuve la suerte y lo digo abiertamente. Nuestro común amigo Luis Antonio, en algún momento me regalaba sus animales portorriqueños, pero te estoy hablando de los años 85, 90. Que tenía gallos chilenos. Gallos chilenos, unos cenizos. Pero a mi entre todos sus animales, me gustaban los fuertes y cada vez que iba, por esa amistad tan grande que tenemos con los chosicanos, los chaclacaínos. Oye regálame animales fuertes le decía, yo no quiero llevarme una gallina frágil, pajarraca.  A mí no me gusta eso y dicho y hecho, me daba animales fuertes. Ese gallo que tu vez en la fotografía, míralo y analízalo bien, es un pinto enano, enano puro cuatro libras. Ahí tendrá cinco.  Pero peso de pelea cuatro libras. El Pinto “Pata Blanca”. Nunca jugó, se lo compre al cholo Mayta esa y ha sido y ha votado algunas gallinas y algunos hijos también bastante buenos. Vamos a definir. Obviamente, obviamente, el pinto enano, el Millonario. Todos esos animales son de ese. Así es, porque inclusive había animales de su tacto, de su preferencia, que inclusive no me las quería ni prestar. Yo llevaba más gallinas y hacía pisar en su corral. Pero si me prestó un gallo, que a él no le llamó la atención mucho. Y a mí me ha dado unos animales extraordinarios.  Me prestó el viejo, el que tenía trece, catorce peleas. Que lo había jugado él. Alazán, grande, fuerte, de Chiclayo. Que esa media sangre de su cría y media sangre de un gallo que le había mandado Alfredo Cahuas, que le había sacado camada y le había sacado un gallo campeonísimo, que tenía catorce peleas.         Jano cuando lo vio, se le paró los pelos. Mira ese gallo. Y ese animal aquí, también acá, ha sido pié de cría. Yo tengo animales, hermano, hasta ahora, esos amarillos que me, no quiero decir nada. Que en este año, que ha pasado en el dos mil. Inclusive Luis Antonio me dijo, oye voy a ir por esas gallinas negras, que tenía aquí. Ha, ha, ha. Yo ya no tengo. Qué gusto me da, porque lógicamente, tengo que devolver con la gratitud que él me dio. O sea en ese sentido. No me los he comido, ni los he vendido, ni nada, los he cruzado bien, los he mantenido, más de quince años, hermano. Queda una satisfacción, mucho gusto, queda la satisfacción, es un reconocimiento que uno valora mucho. Así y bueno este ochenta por ciento de la cría antigua, fuerte. No me gustaban los pajarracos, no me gustaban sus giros, de Luis Antonio. Así. Tuvo inclusive un giro en aquella época, que tuvo más de diez peleas.  10, 11, 12 y era fuerte. Bueno, entonces el ochenta por ciento que acá dejaba en la casa, es de esa época. Y después de eso, yo soy enemigo de meter tampoco animales extraños a mi casa. Hay, hermano. Se me paran los pelos de punta, entonces hay que estar al cuidado, gracias a él, es que he mantenido. Entonces los animales, que el ochenta por ciento, antigua, después tengo descendencia después de mi compadre el cholo Núñez, de Las Vegas; el tuvo una línea que le trajo el chino Li, un gallo colombiano. Le tengo un gallo colombiano del monte, y cuando yo fui a visitarlo, me dijo oiga, ya sabiendo que estaba que ganaba, -por qué en los gallos todo se sabe-. Oye tu compadre va todas semanas, me venía a decir. Ganan y ganan los colombianos, unos gallos que le ha traído el chino Li, del monte, que había venido en avioneta, de los narcos que habían traído, que jugaban gallos en el monte.  Uno de esos gallos. Uno de esos gallos excepcionales. Había mucho dinero de por medio, se lo habían robado el chino Li con algunos amigos. El chino Li, no sé esos detalles. Pero yo confirmo que el chino Li, había traído ese gallo colombiano. Y como no tenía a donde tenerlo, a las cinco de la mañana que pasaban los ómnibus por Las Vegas, por la carretera central, se había bajado y lo había dejado donde el cholo Núñez. Y ya el cholo Núñez lo había explotado, con diversas gallinas, gallinas chilenas y etcétera, que tenía. Entonces fui pues, al compadre. No sé qué, no sé cuántos, me dijo. Oye me han dicho, esto y esto, y el otro, es verdad.  Sí, me dijo, pasa. Nos pusimos a tomar un par de cervezas, me enseñó efectivamente, los hijos de ese gallo colombiano. Y bueno compadrito, para mí cuanto me vendería uno. Mira compadre de mi corazón dice. La verdad que estos 10 o 15, no me acuerdo, cuántos eran. De años, ya cruzaditos todo, coloraditos. Ya están todos vendidos. Vienen de Lima, con unos amigos, me puso una cara de tristeza. Entonces, pasamos a tomar un par de cervezas por ahí, dije yo, bueno, pues que se va a hacer. La venta, cuando mi amigo se puso dos cervezas, yo me pues dos cervezas y cuando le tocaba al cholo Núñez poner sus dos cervezas. Me dice, oye compadre, póngase usted un par de cervezas que a mí me toca, que a mí me toca poner. Fue así y ve a esa gallina que está con pollos, ya más o menos maltoncita, de dos meses, por ahí, así. Esos son hermanos de padre y madre, de los que están acá en la casilla. De los quince. Son hermanos de padre y madre, de los quince, de los mayores, de los mayores, de los ají seco. De esos que le han gustado a usted. Porque a mí me gusta mucho la pluma ají seca.  Ají seco, panca, tinto. Me encanta ese color, más que los giros, más que el resto.  El tinto, me gusta mucho, ese color oscuro. Entonces esos son hermanos de padre y madre, estaba la gallina con todos sus pollos. Cójase, póngase un par de cervezas. Me fui, me puse un par de cervezas; mi amigo que había ido, que también sabía de los éxitos de estos animales, se sacó la chompa y empezó a corretearlas por toda la chacra, Jo, Jo, Jo. Al pollo de nuestra preferencia. Lo chapamos, nos vinimos a Lima, el pollo se hizo un gallo. Se había ganado por lo menos catorce peleas ese pata, el gallo ese. Ese pollo, catorce peleas. Era hijo, era hijo del gallo colombiano. Con una gallina de Núñez, que tampoco era de Núñez, sino que Timochenco le había prestado una gallina, pinto de Tavera. Que le había dado Tavera. Don Alfredo Tavera al cholo Núñez. Que tal pupila mía, también; justo hermano, me gustaban esos ají secos, fue una cuestión de nervio, cuando uno se hace viejo. Acá está le dije, carajo. A raudales. Este ya se sabía porque yo había ido a la casa del cholo Núñez, porque había ido. El cacho,         dentro de la espuela, era un animal muy ligero en las entradas, para su peso. El gallo llegó a pesar, llegó a jugar su última pelea con cinco libras. Y nunca jugó menos de cuatro, tres catorce. Ligero y con harta escuela. Y pollones, virtuosos pollones, una cosa así; una mucha vista como un gallo de navaja, que va con las patas adelante. Por eso que, paralelamente, que lo iba jugando al gallo, iba tomando nota de los otros que jugaba el cholo Núñez y como estaban en Chosica y los vendía, por lo menos iba tomando nota. Y preguntaba cómo le iba. Un día por esos asares del destino. Me encontré en el Agustino con mi compadre el cholo Núñez que había ido y le dije a mi compadre Agustín Gallardo, que puede dar fe de lo que estoy diciendo. Oye ha venido el cholo Núñez y dice que ha traído un hermano del colombiano. Del pollo que me prestó. Del hermano de padre y madre y lo vi, era ají seco, pinto, igualito, pero más chico. Hay que verlo, cojudo, por qué. Para qué. Una vez más, pero insitu, y en el Agustino, hay gallos duros, hermano. Bien, vino la pelea, hermano, le tocó un gallo bien desgraciado el gallo, lo que es más, le estaba ganando al del cholo Núñez, al colombiano del cholo Núñez, a su hermano de Miguel. El gallo se sintió herido, le pegó dos zapatazos y muerto el otro gallo. Justo. Contundencia. Pero estaba perdiendo. Pero me quedé un poco más tranquilo, porque yo competía espuelas. Le di clase. Entonces, este con catorce peleas. Primero, el gallo grande para mi concepto hay poco gallo bueno. El gallo grande. Gallos excepcionales buenos. El grande de cuatro, cuatro cuatro, cuatro ocho y cuatro diez. Por qué, por qué, cualquier. Hay menos, el gallo tiene que vencer la de la tierra. Para tener quince, veinte minutos casi suspendido en el aire para que ande. De los quince minutos por ejemplo. Por lo menos cinco minutos estará en el aire, pues. Te voy a decir una cosa, para mí es más seguro, si tuviera un gallo bueno grande y un gallo bueno chico y tú me dices Pepe Lucho, los dos son igualitos. Con cual te quedas, a cual le juegas tú vida. Al grande. Por qué, por qué la preparación de gallos grandes buenos es menor a mi criterio, que la del gallo chico. Otra cosa, el gallo grande cuando está herido es más difícil que llegue al Bull. En cambio el gallo chico, la distancia que hay entre el suelo y la cabeza del otro o las partes nobles es menor. Entonces el gallo chico, así esté casi vencido, puede todavía voltear la pelea –siempre decía- con más facilidad que el gallo grande, que está ya animado por el otro gallo. Porque, por la distancia de un gallo. Yo te hablo en box, los boxeadores chicos, campeones chicos y medianos, hay muchos y de buenas condiciones. En cambio los pesos pesados son rarísimos pues hermano; buenos, vez en el boxeo mundial, en el ranking mundial, tú vez hermano aun Foreman, un Casius Clay un Tyson salen cada diez años y después sale uno que otro regular, bueno. Pero como Casius Clay  ha habido varios buenos, un Foreman un Roky Marciano y tantos otros técnicos y no muy técnicos. Bueno, pero a lo que vamos. Yo conceptúo de que el gallo es grande, es más seguro en la pelea; mas tiene la de ganar. No, no sé por qué esa es la apreciación  que tengo. Así la plata también. En cambio el gallo chico cuando es campeón difícil que llegue a diez peleas, en cambio el gallo grande, cuando  se hace tres, cuatro, cinco ya se va en caldo. Búa se puede hacer diez, es más fácil. A mi criterio. En cambio el gallo chico, su estructura no aguanta nada. Cuando se hace dos, tres, cuatro, cinco también. Ya pues van subiendo los niveles de los rivales también. Yo soy del criterio como Jano dice, los llevo poco a poco a los gallos. Las primeras peleas las juego cien soles en la Pascana. Luego los gallos campeones los llevo a Surco, cuando tienen dos, tres peleítas. Ni siquiera una. Bueno es mi criterio, aunque Huguito por ejemplo, Mafalda, lleva gallos a veces sin ninguna pelea a Surco. Porque a él le gusta. Bueno a lo que vamos. Ese es otro del colombiano del Cholo Núñez. Después por ejemplo este hace mucho años, cuando veía que mi abuelo, que para mí ha sido un tipo muy culto, muy adelantado. La guía de mí vida, mi abuelo un hombre muy sano, de levantarse a las cinco de la mañana, bañarse en agua fría hacer sus ejercicios una hora antes de bañarse. Y en la alimentación, veía que tomaba, trigo germinado. Como me inicie en los gallos, decía porque los aficionados les dan maíz entero a los gallos. Ya en aquella época, no le voy a dar maíz entero, no lavado, le voy a dar remojado de un día a otro y lo empecé hacer y los gallos siempre me han salido bien. Yo veía pues, comparaba. Si mi abuelo dice que la mayor potencia que tiene el alimento, el grano, cuando está rompiendo todas sus moléculas para germinar, por esa síntesis bioquímica que tiene el agua con el grano. Cambian las vitaminas, encimas y hormonas, bueno, ese criterio los lleve a los gallos. En que noto, en la salubridad del animal. La salud hermano, no tengo mortandad en la casa, por decir yo no tengo nada. Obviamente, pero de pollitos es otra alimentación, pero de gallos, son bien sanos, acá y es más hace dos años empezado a vacunar. Nunca he vacunado antes y gracias a Dios, toco maderita, nunca se me han muerto, ni una peste nada, pero bueno eso es relativo. Lo que pasa que mis gallos bien sanos son, difíciles. Me dejo entender. Y desarrollo precoz, mis gallos fuertecitos son, sus plumas le brillan todo. Pero, empecé a dar primero maíz, no lavado, sino remojado de un día a otro, muy bien, después dije, nació los gallos, un poquito de aprendizaje también, después dije, los gallos están achicándose y por consiguiente el sistema, tacto digestivo, cambia. Entonces vamos a cambiar a maíz partido. Igual lo hacía remojar, obviamente no tenía el mismo efecto, el rompimiento, la maduración, la germinación, porque el grano ya estaba partido. Entonces acá lo voy a complementar, con lo que hace mi abuelo. Entonces, dije voy hacer lo que hacía mi abuelo, voy a darles trigo. Por más que Luis Antonio y galpones grandes y el mismo Jano, solo daban maíz partido o maíz entero remojado o maíz lavado; e inclusive el cholo Mayta, muchos aficionados se han copiado han seguido y me da mucho gusto, hermano. Que mis observaciones en el aspecto alimenticio y en muchos galpones remojan el alimento, de un día a otro. El grano y muchos de ellos, ya no dan maíz entero, sino maíz partido, ojo, porque el animal es más chico, también obviamente que no van a ser  lo mismo, que comiste esa manzana entera. Obviamente, y por consiguiente este tiene una ventaja en todo sentido. Y obviamente, como va a comer un animal, maíz nomás, eso no puede ser, decía en mi cabeza, por más que sea un buen alimento, no tiene todo. Entonces vamos a complementarlo como alimento base de los animales, con el trigo. Y trigo así también lo hago remojar de un día a otro, copiándome de las prácticas de mi abuelo, que lo hacía remojar de un día a otro, después hacia germinar dos días con trapos húmedos. O sea lo ponía en agua, remojaba al día siguiente le escurrían el agua del cubo y después lo tapaban con trapos recontra remojados y para tener un porcentaje de humedad y pueda germinar. Y después de dos días estaba cambiándose el trapo obviamente, tú lo veías estaba rompiendo una puntita blanquita le salía. El embrión, le cambiaba el trapo y el embrión al siguiente día estaba un poquito más grande y lo metían a la licuadora un poquito de agua, un poquito de miel y júa un vaso. Y estas comiendo altísima cantidad de proteínas y de vitamina B y veía a mí abuelo como toro, tenía noventaiocho años, mi abuelo, no se veía mal, realmente se ha muerto porque se ha caído. Esto debe tener algo de fuente de vida, pues hermano y salud. Ah no sabía eso. Así estas cosas no sabían. Mira entonces esas cositas que  en mi hogar me estaban dando luces, me animaron a mesclar el trigo con el maíz partido y haberlo remojado de un día a otro, no de dos días. Lo cual me ha co-ayudado, porque el resultado hermano es una suma de factores, no es hermano un solo factor, es una suma de factores, eso es cuando te dije que al comienzo. Así es, entonces el ahorro de un maíz partido, un maíz entero de diez centavos, hermano no tiene la visión. Uno no puede estar ahorrando ni diez centavos ni  veinte centavos.

Estamos tratando netamente el tema competitivo y te va ayudar a que tus animales mejores. No te olvides lo que dijimos al comienzo nuestros animales, deben jugar con todas sus condiciones a favor y entre ello está su alimentación. Después esos animales volviendo al punto, esto que te iba a decir, el ochenta por ciento fue entonces resumiendo, la cría de don Luis, Luis Antonio, los colombianos a través de Núñez. Los chilenos o los de don Alfredo Taveda. O sea que ese colombiano ya tenía a través de don Alfredo Tavera, sin querer  queriendo, vino ahí; ahí vino también este, un poco de los chilenos, de todo había y Cahuas. Y Cahuas y Timochenco del cholo Núñez de toda esa gente. Pero tú has visto animales nacionales, tú has tenido de tener no Cahuas, de  Luis Antonio antiguo, la cría de esos animales hermano eran portorriqueños de ese entonces que tenían su Asil adentro. O sea que lo que yo te digo tiene asidero, hay gallos extraordinarios, extraordinarios, hermano. Hace años te comente y a mi me ha dado resultados hasta ahora y salen amarillos alazanes. Este bueno, claro lo tengo más achicado. Pero, bueno te voy a contar este será pues que, que bajo el criterio de no abrirse mucho que ya he explicado, siempre le he estado poniendo por ahí gallinas portorriqueñas de la línea de Luis Antonio a las Cahuas mías, que ya tienen portorriqueñas de Luis Antonio también. Por ahí, a la hora que se hace el cromosoma se amalgama. Tiene a salir Cahuas, que yo le digo Cahuas pero es un portorriqueño acahuado. Que algunas veces aparece su fenotipo que es el amarillo alazán. A veces vuelve. Aparece, se carga. Así es. Como yo veo eso es más, te voy a contar, ayer me llamó un amigo, hay que decir las cosas, Terry Uculmana, hijo de Herbert, oye hermano, me dijo, la gallina que me has prestado me ha dado pésimos resultados. Me dijo es más una se ha muerto y la otra si quieres me la como o te la devuelvo, porque a ti no te va a servir, me dice. Le dije tráemela, como no está Jano porque aquí    como tengo varios libros, enciclopedias adentro, que entre los factores para salir animales buenos o animales prepotentes. Así es, el factor de cruzar con su tipo, para no alterarle el modo de pelea, por ejemplo es fundamental. Y eso yo lo he corroborado. A veces puedo perder fortaleza, pero no le altero el ritmo de pelea al mundo del animal y todos los pollos me salen homogéneos y juegan muy similarmente cada uno. Entonces, volviendo al punto, es fundamental hermano, para mi concepto, el que quiere, porque si no, no te sale, ni chicha ni limonada. Ahora mi gallo padrillo, un tipo portorriqueño, que no me queda otra opción porque ese tipo de Luis Antonio, antiguo no hay yo se que no he jugado, pero el cholo Mayta ha jugado uno. Y no ha faltado a la verdad, porque me ha permitido, sus hijos sobretodo. Entonces bueno, me comentabas que estas entrando en un cruce consanguíneo, para fijar características. Entre esos, agarro potencia. Entonces, soy un tipo que me gusta sacarle camadas, no al gallo que he comprado, con todo respeto que se merecen los visitantes extranjeros que han ganado una pelea, o no ha jugado y me ha costado mil dólares. Prefiero jugar un gallo mío, que tenga cinco, seis, ocho, doce, catorce peleas y no sacar un gallo que entre comillas puede ser muy bueno, pero no me inspira. Entonces pienso en los gallos que saco camadas como tú dijiste, no en cinco, seis, ocho, diez, doce y catorce peleas, no todas han sido fáciles. De ahí he visto pues en la honda. De todas formas, entonces a estos animales les saco camadas, porque obviamente el proceso de selección es natural. Ese es mi criterio, lo que me ha enseñado a mí la vida y no debo estar muy alejado, porque en Estados Unidos, el proceso de selección, los caballos también se clasifican por el número de premios y plata ganada, etc. Sino, no existiría, el otro y los grandes jefes de raza que hay en el mundo, que son por cantidad de Derbys ganados o dinero ganado y cantidades de hijos ganadores que han aportado. Bueno, entonces es por ahí donde aplico a los gallos, tiene sentido hermano. Si en un país que es potencia mundial que ya va a la luna, todo. Aplican este principio, entonces quiere decir. Lo tomo como el elemento más seguro para la selección y las gallinas obviamente, también entran en ese proceso. Hermanas de camadas ganadoras tienen que ser, hermano una gallina que transmita o el criterio que se tome por fuerza tiene más que salir bueno. Entonces, eso es sencillamente, hay que tener paciencia, mucha paciencia, hay que invertir un poquito. Por eso es que tengo bastantes gallinas. Tengo mis gallinas,  las quiero más que a mis gallos, a mis gallinas. Así es, tengo muchas gallinas, tengo bastantes gallinas. Entonces tengo pues como en una cocina, que vas a hacer un lomo saltado, no tienes cuatro o cinco ingredientes, tienes veinte no. Entonces, dices voy hacer un lomo a la pimienta. Sacas tu pimienta y en ese sentido, ese es el criterio. Y otra cosa también, como me voy a comer una gallina o unas pollas, sino he probado a los hermanos. Entonces tengo necesariamente, tener la gallina, uno o dos años sin sacar la camada. Guardar esperando que los hermanos jueguen y esto es una inversión. Una seguridad. Bueno en ese sentido tengo ese criterio que te dan los años, Carlos cualquier gallerito nuevo. Por eso es que hago, hago más allá. Entonces en ese sentido, Carlitos, si pues es una forma de vida, es una forma de vida así como veo las peleas, ya no tengo ese tipo acá voy. Ha, ha, ha, muchas gracias por el cumplido, ha, ha, ha. Ha, jajá, tú crees. Quien lo dijo, capacidad de observación. Bueno, que bien. Las enseñanzas también de nuestros antiguos maestros, por ejemplo el viejo Terry. Muy buen gallero y otros más,  mas las propias experiencias adquiridas durante tantos años, nos han llevado pues a tener una visión de este deporte, de esta afición distinta capaz, que puede tener un aficionado como tú y como tantos que he visto. Nos han ayudado a criar animales. A mí las más grandes satisfacciones que me han dado, es que Luis Antonio, me venga a pedir las gallinas. Yo digo, este señor, tener la mala suerte de  verse deshecho, con esa ilusión que ha tenido de los gallos importados. Venían a su corral. Y él tenía la mata otra vez. Y se deshizo de todas sus crías antiguas. Entre comillas se deshizo, la tiene todavía, con los gallos que él ha cruzado, que son los gallos españoles, portorriqueños, dominicanos nuevos, que él no sabe a ciencia cierta, de que corral proviene. Y si sabe, si son los animales prepotentes que él está buscando. Aparente, no. Aparente, no ha sido así, se siente muy frustrado, porque él hasta me apuso una chapa últimamente, me decía cuervo. Por esos azares del destino, por sorteo jugué con él en un internacional. Le saque la mierda en dos minutos y le maté un gallo con mil dólares, hermano y dije estaba medio borracho. Arriba en el segundo piso, le dije en voz alta, ese es de la cría que me ha dado el Cholo Mayta, de los enanos, enanos. Y después él se acercó y es amigo, todo. Cagándose de risa medio en broma, medio en serio, me dijo, cría cuervos y te sacaran los ojos. Oye Luis Antonio, tú mismo has hecho la pelea. Porque ya no nos quedaba, sino por sorteo, a ti nadie te ha buscado, por sorteo nos hemos encontrado y con tu cría te he ganado tus gallos importados, de tus amigos ahí presentes y fácil todavía. Le gané con el Pornográfico, le puse al pollo el Pornográfico, porque tenía la casilla sesentainueve. Este gallito tenía, cuatro, cinco peleas, también. La cosa es que me salí. Hijo de ese gallo pinto que tú ves en la foto.  Entonces, volviendo al punto, los éxitos no le han acompañado este año mucho a Luis Antonio, a pesar que antes. Se le ha hecho una confusión, ha prestado sus gallinas ha metido animales que seguramente, una sociedad, tenían o tienen esos animales importantes. Pero ahí está. En un principio cuando jugamos con Luis Antonio, la muca, que es el que prepara, le ha dicho a Jano, oye Janito me vas a dar mucha pena pero acá hermano, ven. Jano lo calzo, hermano y se quedo callado. El gallo de ellos era un poco más altito. Porque ahí nos tocaba por sorteo, más o menos el peso, del mismo tamaño y te acurdas que estaban haciendo los internacionales sin coteja. Y nos tocó por sorteo desgraciadamente más altito, más ligero, tres a uno, de ahí lo chapo dos veces de aquí del hombro y ya no había gallo. Y debe ser gallo bueno porque estaba jugando plata por fuera, porque estaban apostando de mil en mil dólares. La collera de Luis Antonio, esos extranjeros que habían venido, apostaban de mil en mil dólares y dos jalones debe haber sido buen gallo, porque no lo dejó que lo maten, pero ese gallo estaba tirado el cuerpo. Con  las alas abiertas, todo, era para rematarlo. No voy a dejar que lo mate el mío, mi gallo estaba enterito, fuertecito, como a mí me gusta. Por afición lo apostaba. Yo le dije, son los gallos que se han ganado. Le dije, pero es una anécdota. Es el momento, se acercó en la mesa cría cuervos y te sacaran los ojos. Tú has hecho el internacional, me has llamado a mí casa, para que participe y por sorteo me ha tocado obviamente me ha emocionado y es verdad, es gallo de la cría tuya pero proporcionado por el Cholo Mayta. Porque el Cholo Mayta me vendió ese gallo. Nos abrazamos entonces empezamos la broma, los chistes. Pero de ahí, de vez en cuando se acuerda y me dice. Se acuerda y después me dijo, ya estás viendo los resultados pues no y a él le cuentan también. Lucho va para acá, para allá y está. Pero a lo que vamos las satisfacciones, un hombre, pues que tiene tantos cientos de gallos comparativamente conmigo pues. Posiblemente,  pero un hombre que tiene. Que vive, qué decir, que tiene, se puede decir mucho más, todos los viernes está en coliseos, tiene más roces gallísticos, está más en el mundo, tiene preparadores, sementales, viaja tiene, más opciones de conseguir animales, que yo, etc. Pepe Lucho esas gallinas negras de la línea del Cahuas, del Madrigal, tienes todavía. Si, si  tengo, voy a ir guárdame un par me dijo. Y se más que las copas. O sea viniendo de un Luis Antonio, así de un ganador y me ha dado la cría él, por el cual soy ganador. Me llena de orgullo decirte y le voy a dar porque yo se lo he ofrecido, le he dicho. Con mucho cariño, es más que se escoja. Esa es mi anécdota que te da satisfacción, me da mucha alegría. Llegado a este punto y otra de las cosas como tú sabes y eres aficionado antiguo también. No hay que abrirse en eso. Y más resultado uno gana como tú dijiste al comienzo, siendo observador, con una línea así siendo regular, hasta donde puede ser regular y después le vas ya metiendo lo que le falta. Pero para eso tienes que conocer tu base, tienes que conocer tú y conocerlo bien. Y eso te demora varios años, eso no lo puedes conocer de un año. A ver si este gallo, que por el lado tuerto, o o son cabeceros, o sabes lo que me disgusta mucho, cuando sale chico con grande en una camada. Y bueno, un poco porque viene al tema desde la comida, la higiene. El cruce es homogéneo. Ahora veo el año pasado tantas peleas, me he quedado profundamente pensando. Ni siquiera Jano se ha dado cuenta, aunque Jano cuenta un poquito, le gustó la pelea. Yo me he quedado pensando en mis narices lo que he visto. Yo veo al animal las condiciones que podían transmitir después de lo que he visto ganar tres veces, hasta cuatro peleas a ese animalito. Hay tantas peleas este año, el gallo venía                                                                       ganando una, dos veces a estado polloneándo en Villa María. Pero me tocó en la Pascana, en el Internacional último, con un galpón que se llama la Alborada, ya le había ganado tres o cuatro veces. Y me hecho un gallo Carmelo. Pero, hermano, moderno, mi gallo para esto es chiquito, no tan chiquito, pesará tres doce, pero es fuertecito. La pelea fue para mi concepto, para sacar conclusiones, porque motivos, porque el otro gallo entró como los gallos modernos actualmente a romper. Atropellar con todo, como dicho y hecho, le tapo un poco el ojo a mi gallito en las entradas, por tanto revuelo, le rozó solamente la retina. Mi gallito se pegaba y mosqueaba, y ni se puso hablar por teléfono, como decimos. No se perdió, se arrecostó inmediatamente y empezó a buscar la pluma empezó a mosquear, tiraba, tiraba y tiraba y no se dejaba atropellar, pasar por encima como dicen. Y la pelea, los dos se pateaban para esto con poder. El otro le pegaba, dos a uno a mí gallo, o tres a uno, que se yo. Pero mi gallo también le pegaba, yo estaba seguro, como sería la pelea de criminal, que los dos gallos se encogieron de tamaño. Eso sí, que se metían un poco el cacho. Y la pelea fue desde el primer minuto, hasta el minuto cinco o seis, así de tiro a tiro, ninguno de los dos aflojaba. El mío un poquito tuertito y mi gallo no aflojaba, pero de cuando en cuando lo jalaba a mí gallo y lo jalaba con pata y con cacho. Pero, de un momento el otro gallo hermano, estaba se podía decir arriba, no claramente, pero estaba pateando más, estaba todo. Empezó a abrir el pico, se retrocedió y empezó a votar sangre por la boca, pero así, borbotones. Pero mi gallo tuertito porque no               cabecita, porque ya estaba tuerto, ganaba, mosqueaba y lo jalaba de la golilla al otro y le pegaba con fuerza a donde le caiga. Lo encontró el pulmón como tú dices, probablemente. A lo que voy, me gusto ese animalito, porque era primero un Cahuas, segundo porque no se perdió cuando le taparon el ojito, a pesar que el otro era un monstro hermano. Tirando la pata hermano. Yo decía hermano con ese poder, ese otro animal hermano parecía los gallos de cinco libras. Qué barbaridad. Yo me he quedado muy impresionado de esa pelea, porque los gallos modernos, gallo Carmelo con el Chivato bien hecho y pegan fuertísimo y hay que decir verdad. Tienen una debe ser, como el caballo de carrera, presumo, tienen un nervio, tienen un temperamento pues hermano, como el perro de pelea hermano que va adelante, pues hermano, así esté herido. Pero en el animal fino, los gallos que están entrando últimamente, modernos, que será. El cacho es un poquito secundario, se ha vuelto, a pesar que ese gallo metía, pero no metía tanto como el que yo le puse a mi gallo, no digo que  pateaba tres a uno o dos a uno y eso tuerto. Este puede ser claramente, es una de las peleas que me encontrado con gallos modernos; donde no priorizan el cacho. Impresiona. Así es, otro día también me encuentro con un gallo que me echan en La Pascana, también de este señor Chiong, Douglas Chiong. Me hechó un gallo de la cría de Hugo, de Mafalda y había ido como con diez personas y a este fue el que le dije, para que me ganes tienes que criar cuarenta años, con la emoción de la pelea, porque me apagaron hasta la luz del coliseo y así  todo la pelea partida en dos. Ganarle dos veces al mismo gallo es bien difícil, o sea mi gallo estaba ganando, le apagaron la  luz, a otro le hicieron refrescar  obviamente. Y sobre todo gallo moderno, que ya estaba, ya había dado lo mejor de sí. Entonces, hermano con nuevo aire. Y ese es otro de los gallos que pueden determinar hermano, porque le he ganado, por el cacho, más cantidad de cacho. Porque el otro gallo tiraba hermano como con fierro carajo. Porque me daba miedo, porque si te calzaban con ese poder hermano. También puede ser, esa parte yo creo que la asimilación tiene que ver. Un límite, pero con ese poder hermano cualquier gallo se va al suelo si me tiran con ese poder las puntas pues hermano las peleas durarían tres minutos. Esto no se puede ir cinco, seis, ocho minutos. Suena el Coliseo, suena el Coliseo. Y también le gané, con un hijo del Cahuas, esa se la gané a Chiong. Un Cahuas que me salió pinto un poco más chico. Pero en fin, esas cosas he visto. Se repiten y se repiten. Entonces obviamente, vuelvo al punto están dejando gallos, que se están cruzando esos animales acá, que vienen del extranjero, obviamente pues no representa. Son excepciones dentro de la familia.


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