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entrevista al sr Arrnoldo Guillen Cardenas
Por: carlos cogorno ventura

  

 

ARNOLDO GUILLÉN CÁRDENAS

Lince, 13 de junio del 2004

 

 

El Campeonato, fue Campeonato Nacional de Caballos de Paso, que se dio.  No, acá en Lima, en el Club Revolver.  Este se realizó en Club Revolver acá en Lima, bajo la presencia del Presidente Augusto B, Leguía.  En el año veintinueve, y mi padre trajo una yunta que sacó el primer premio, un burro que sacó el primer premio y el caballo de paso fue “El Cisne”, el primer caballo de paso que ganó. Primero llevó diplomas, llevo premios, inclusive los jueces le querían comprar los caballos, pero todos los documentos, que llevaba mi padre engalanaba su escritorio, cuando murió mi padre y mi hermana lo ha tenido como reliquia, pero lamentablemente, como acabas de escuchar le robaron y se llevaron los diplomas, cosa que no podemos corroborar con nada en este momento, sino simplemente, las fotografías, que hay bastante, porque en los tres está ensillando adelante  y el último está Augusto B. Leguía. Claro, fue a nivel nacional, no existía   la asociación de caballos de paso, ni en esa vez no existía nada y el gobierno; además fue un aporte a la ganadería equina a nivel nacional, como se decía, efectivamente, entonces se presentaron bastantes, inclusive también llegó un gallo peleador de Buenos Aires llegó. Pero estaba chiquito, de ocho, nueve, diez años, en el año veintinueve,  trajo el Masiste, era el burro. No era hechor, tenía piso, pero la formación era grande, como un caballo, unos brazos, una yunta, el negro Bueno y el que era el caballo de paso, que era “El Cisne”, eso es. Por supuesto, mi padre ha sido criador, desde muy muchacho, de jovencito, algo más te voy a decir, no solamente vino mi padre, vino un tío mío, José María Torres, trayendo su caballo “Diamante” y justamente, quedó en segundo puesto y está acá el caballo blanco de allá “El Diamante”, y allá “El Cisne”, los dos arequipeños y el otro Pancho Fierro un caballo de Lima,  entonces se llevaron a Arequipa dos, el primero y el segundo,  y este campeonato no fue organizado, no por la Asociación, porque en esa época, no existía en ese entonces.  Por el Gobierno, el Ministerio de Agricultura.  Mi padre ha muerto el año cuarenta y seis, murió de sesenta y tres años y esto ha sido el veintinueve.  Uff, yo desde que he abierto los ojos, con sus caballos y si te doy el nombre de los caballos, tenía el “Nilo”, el “Buenos Aires”, el “Pirata”, el “Árabe”, el “Cachudo”, la “Perla”, el “Cisne, huy... el “Zorro”. Fue criador de caballos. No, de paso sí, pero no se preocupó en mejorarlo, entonces él sí compraba un buen caballo, le gustaba, pero no ha sido el hombre que ha generado. De paso, algo así y eso es interesante, yo me acuerdo haber montado, he montado a caballo, he tenido el gusto, el honor, mi padre, yo sabía montar, todos los domingos, a las doce y media, a las once, a la misa de once,... el caballo bien ensillado.  Así, y todo el mundo de donde sea, aplausos, y yo era muchacho, tenía por decir, diecinueve, veinte años, entraba montando. Me ha gustado... yo he montado muy bien. Sí, no solamente, mi padre, quién fue un exponente de gallos y te  lo he dicho el Perú debe sentirse orgulloso; mi tío Eusebio Isaac, ese era un gallero empedernido. A nivel mundial, porque llegaban turistas y lo primero que decían, van a ver un ciego, un ciego que. No, no, no, ciego, de dos años le vino viruela, no sé qué le dio pero era de dos años, yo lo he conocido ciego todavía y andaba con su lazarillo y era el... de los gallos, el que, sin mirar, solamente, con... aumentaba las apuestas... haya le decían tres  dos, seis a cuatro. Quince a diez, estaba plata a plata, no hay tres a cinco. Por el odio. Era un gran apostador, como era un hombre adinerado y criaba gallos y cómo él hasta apareaba gallos, ciego. Increíble pues y tenía, él le llamaba su lazarillo, que era quién lo llevaba y era su preparador de gallos, entonces lo llevaba a todas partes, pero más se dedicó a gallos; no me acuerdo yo también, tiene tres hijos, ya murió mi tío, un médico, abogado y un ingeniero. De él, mi padre ha sido gallero, porque nosotros; yo he tenido cinco hermanos. Sí, “Corbacho”, en la calle Corbacho, y era experto en esa categoría, era herrero, tenía herrajes.  Bueno, en ese tiempo. Creo que hasta ahora, ser gallero era ser considerado de ínfima calidad es decir era gente de la… ahí tiene. Como ustedes uno de los más adinerados. De navaja, en Arequipa no se jugaban los gallos de navaja. El piquero, yo he nacido el año veinte y el veintitrés, veinticuatro, ya me daba cuenta y estaba alrededor de gallos y de galleros; a los doce años, ya conocía a los gallos, desde los años treinta yo he visto gallos.  El gallo criollo. Nacional, nacional.  Muy fuerte.  Sí, raza mayormente, por decirte,  pero había un señor Juan Salinas, capitán retirado, que hizo un viaje a la Argentina. Que era muy amigo de mi tío, yo tengo sangre de galleros por los dos lados.  Mi tío José Manuel Rivera.  De Arequipa José Manuel Rivero. No, está bien. Exacto, ese autor de “Una carta al cielo”, era y dice acá, lo galleros de ayer y de hoy y dice acá: y alarga más la madeja, de Arequipa,  el gran Rivera y el ciego Guillén  que fuera el bastión de la guardia vieja, se refiere pues, a José Manuel Rivera  pero, a qué viene esta historia, ese capitán se fue Argentina, tan amigo nuestro, que te estoy contando, yo chiquillo, niño. Ellos le encargaron gallos de pelea, y trajo cuatro pares, o sea, cuatro animales dos pares, un pareja de Asil y una pareja de Calcutas entonces los asiles los trajo, le toco a mi tío José Manuel Rivera, y los calcutas para Isaac Guillén  y de ahí comienza las mejoras de las razas, porque entre ellos cruzaron, y los Roos, los Company también. Sí y las compras, también eso duró dos, tres, cuatro años, hasta el año cuarenta fue.  Había mejorado, sobre en la compatibilidad. Muy fuerte, muy  buena raza, y los colores, el Asil era blanco, cenizo y ahí comienza la renovación  o mejor dicho la mejora de los gallos.  No, no había en esa época. Nacional nomás, inclusive no sé si te dije alguna vez, en el año cuarenta y dos, hice algunas notas de agricultura, el año cuarenta y dos. Claro. Ya ves, ya ves. Exacto, entonces estoy diciéndote las cosas reales, como es historia, la historia de una época, inclusive, no sé, ya es otra cosa, vengo a Lima de una manera muy fortuita.  Así es me deportaron de Arequipa al Perú, estuve en Lima y bueno y eso ha sido a raíz de haber intervenido en un movimiento cívico, en el año cincuenta, entonces, acá  me trajeron en el año cincuenta, cincuenta y uno, estoy en el cincuenta y cuatro más o menos, entonces cuando vine, vuelvo a repetirte, venía desesperado, porque yo seguía con los gallos; mi padre me manda de alumno interno al Guadalupe y mi madre me dijo, no te preocupes hijito, yo te voy a dar, yo te voy a mandar todo y me trajo al Guadalupe. Bueno, yo por  decir era un ocioso, no bruto sino ocioso, en el Guadalupe he recapacitado, dije he dejado mi familia, he dejado mi tierra, porque  he dejado mis gallos, todo, por no estudiar, pues tengo que estudiar.  Mira Carlitos, de haber sido un pésimo alumno, por flojo, por dedicarme a los gallos en Arequipa, fui el primer alumno en el Guadalupe, en cuatro mil alumnos que éramos; y el año cuarenta me toca la suerte de cumplir el primer Centenario del colegio Guadalupe, el primer alumno en Comando en  el colegio fui yo y decirle claro, entonces tengo la gran satisfacción, desde aquella época, somos del año cuarenta alumnos del colegio Guadalupe y somos del año cuarenta, somos vitalicios, o sea como vitalicios, o sea, la Asociación Guadalupana, no sé si están estos documentos por acá. Bueno, te cuento que están en los archivos de Lima, de Arequipa y soy gallero, gallero hasta hoy. Mira Vitalicio en Guadalupe. No, cuando yo he venido acá a Lima al colegio Guadalupe, no me preocupe de eso, solo iba de vez en cuando a un coliseo, que era de los Gonzáles Vigil, pero era muy niño, además era menor de edad, pero alguna vez he ido a Sandia; pero cuando vine el año cincuenta y uno, me encontré con una situación que era la afición  que hago y me iba esporádicamente por ahí a Sandia, ahí conocí a los señores Gonzáles Vigil y alguien me dijo, si en el Callao hay gallos de pico. Ya había, acá en Lima si había.  Sí en el Callao, en el Callao no había nada, en Lima sí había el de Sandia. Entonces cuando recibo la noticia de que había en el Callao, he ido  y encontré un coliseíto de madera, muy humilde.  Rústico en el jirón Salón del Callao. Cuyos propietarios eran dos japoneses, el señor Agena y Asato, Alejandro Agena y  Asato como que ahí he concurrido varios años, casi cuatro, cinco años, claro, cuando de repente se me ocurre, pero, porque hay que venir a esta pocilga, no solamente se trata.  Se puede mejorar y puede ser negocio, entonces con el poco dinero que aún tenía, he tomado este. No, la dirección es Guillermo Damsey, pero es San Martín, es San Martín.  Ahora es San Martín, la calle es San Martín, pero a la calle de Lima, le llaman Guillermo Damsey, no sé porque, era uno, cuatro, seis, por Colmena por ahí, entonces tome en alquiler ese terreno y construí en ese terreno, hasta que, cuando faltaron los centavos, me asocié con un señor, amigo mío, un hombre de muchos años. Y quién lo construyó, un gran aficionado el famoso,... de ancianos, don Diego Bracamonte Gonzáles. En esos tiempos, él nos hizo el coliseo, como era albañil, él nos hizo un coliseo en aquella época, era lo último... ufff... pero al final… pucha pero de ahí comienza, con tal motivo tuve que hacer el Reglamento para poder funcionar. Yo ya tenía un poco de experiencia, porque ya lo hice en Arequipa el año cuarenta y dos, entonces vine acá, el año cincuenta y nueve, entonces, voy a decir el año cincuenta seis. Claro, Nonono, logre abrirlo, nada especial,... después de haber estado funcionando, y ahí ya me hice de prestigio, se me ocurrió hacer una Internacional y la  Internacional, la hago el año setenta y tres creo, más o menos, ahí está, en el setenta y tres el Festival.  Claro. En el Rímac, si Matellini, él estaba ahí, García Miró hijo que era presidente de Entur Perú.  Pero el viejo también, no me acuerdo como se llamaba, creo que Pedro también, no me acuerdo y se llevó acabo la concentración Internacional, auspiciada por Entur Perú y por la cervecería que nos ayudó mucho en su local, la Backus, en ese entonces se llamaba creo que se llamaba… Si, la Backus y Johnston, la Backus es. En una esquina. En un terreno, ahí hicimos el gran festival, con ocho países, y contamos, tuvimos que hacer un reglamento especial. La historia como te digo. Después estando hecho actividades… ya después dejé al señor Jamiz y después de Jamiz creo que fue un japonés o un chino. Fui representante del Inspector de espectáculos ante la Asociación de Gallos, a nivel provincial del departamento de Lima, entonces he tenido que controlar a un montón de, tengo ahí un montón de nombres y un carnet con  pase libre, en transportes, para entrar a los cinemas y todos los espectáculos,  de la Comisión de Espectáculos, a cargo bajo la Jefatura del Inspector de Espectáculos: yo tengo ahí las firmas, de lo que he colaborado con él, como digo y en alguna vez, vas a ver. Yo soy muy minucioso.  Lamentablemente, no te puedo decir eso que ya por la edad la memoria me. Que es la Asociación de Criadores y… de Peleas de Gallos. Yo tengo ahí la escritura, todo lo tengo, está inscrito en los registros públicos; entonces se desintegró y si ustedes lo han hecho bueno, me imagino que… Claro pues, todo y tengo una copia, ahí voy a ver y voy hacer un paquete para darte y lo que tú creas necesario lo utilices no hay  problema. Claro. De a pico. Ahí tienes por ejemplo en ese artículo que te estoy dando,  eso es muy importante porque es la promoción o mejor dicho, la recomendación del comportamiento de un buen Juez. Claro, eso lo escribí, para una revista que nunca lo envié, y… bueno eso lo puedes hacer tú, porque eso es mío. Para mi currulicum, algo más que te voy a decir, me gustaría, a ver si ves la forma de incluir este artículo, yo soy el autor del artículo. Este artículo ha sido publicado en una revista efectivamente, ¿tú no lo tienes? Este es un trabajo que yo hice, y se publicó en esta revista, yo soy masón, esta es una revista internacional, publicado en el noventa y uno, como tú verás, estos son recortes, esta es la revista, tiene… virtual y veo esta caricatura, este es bosquejo, este es puntualidad.  Puedes hacer los tres, soy el autor, te lo autorizo, así tú no tienes nada que extrañar, porque este es público, si es público, ahí está la revista. No soy egoísta y menos contigo, yo te estoy diciendo cosas reales, ahora, este artículo de ser puntual, no solamente, es para el día de ayer, esto es, lo que debe ser, lo que es la puntualidad. Si tú, me dijiste a las once, a las once; eso es clave la puntualidad, aquí está, hoy día estamos trece, once en punto dice, yo te digo Carlos, a Carlos Cogorno, gallero, por supuesto que yo no puedo disponer, antes de hacer una cosa, lo primero que hago es recurrir a mi libro,  todo el mundo conoce como soy yo y estoy a tus ordenes cuando tú quieras.  Hay una cosa que te va a gustar, todavía existe una persona, si te creo, sé que puedo decir, si te la doy a ti yo sé,  con quién estoy. Sí.  Ahí si me has agarrado, porque ya la memoria está muy mal, una vez Miguelito mi hijo y mi esposa. Manolo  me dijo, ya no me acuerdo, pero vamos a hacer una cosa.  Este es un gallero, este es un amigo de los leones, ya no me acuerdo. Fabres. Sí.  Ahí estoy con el chileno que participó, este es su mamá creo, don Raymundo, yo estoy después. Sí, en la alameda. Ya no me acuerdo.  Y la memoria. Este es Kike Tello, este creo que era un chileno… Una reunión. De la nueva y de la tras anterior Claro, de la nueva, de… como se llama esto.  De la nueva y de la anterior generación.  Claro somos poquitos, ahora una cosa más bien.  Sí, es uno de Panamá.  Quieres que saque.  Sí, este también quieres.  Este es eran varios hermanos Mario…  Desde mucho lo conocí a este, ya ni me acuerdo también.  Ninguno me acuerdo. Este es don Miguel, este es Ávila.  Sí, uno de panamá. Arias.  Arias, don Miguel Feijoo.  No se les ubica, no los conozco, ya la memoria, ese es Challe, este no lo conocí, no me acuerdo.  Este es Rulito.  Rulo. Esta es la misma foto. Este es Carlos Feijoo. Sí.  Este es un muchacho, Matellini. La clausura Sí, sí.  Mira, importante. No, yo quisiera hacer otra cosa.  Esto ya está mal. Este es don… de La Punta.  En La Alameda. Manolo, ahí está de la Manfin. Ahí está este, Montero. Tello. Este coronel también era del norte, su nombre no me acuerdo, ahí estoy yo.  Mire mi querido, vamos hacer una cosa.  Yo tengo mucha confianza en usted, por eso siempre. Escoge lo que quieras. Vamos viendo si quieres.  Esta ya está repetida. Del Callao. Este es don César. Cómo se llama este señor, este y este eran socios, creo que Rivadeneira.  Este es el socio, como se llamaba.  Padre de Oliva, luego, este es el dueño el coliseo.  El dueño del local, este es Agena. Este, como se llama este señor, te acuerdas de esos hermanos que eran preparadores, dos chiquillos.  No.  Eso eran ellos, Emiliano Núñez.  Cáceres, Oliva. Claro, Quilimajer de Arequipa, este es Pitaluga de Tacna. Asato, y Arenas.  Este es en el Callao, pero como es la vida no me puedo acordar el apellido.  Este es, este es Baca. Y el de Arequipa, no está, cómo se llama este, que eran varios hermanos, Macedo Castro. De juez, con terno pues. Gallo de Oro,…Núñez, ya la memoria me falla. Raymundo, Jamis. Yo estoy armando, este es el que hable contigo, Cañedo, este es don Miguel. Este es Romero. Detrás del gallo, aquí hay otro del norte, acá está Marco de la Fuente, Arnoldo, no sé cómo se llamaba este; entonces tú tienes que ver.  Acá está Armando Baca Rossi. Y don César Fernández Oliva. Esta es una foto muy interesante. José Manuel Rivera de Arequipa. Este es Piedra. Un Juez, son diez jueces, y después mi ayudante. Con Benavente. Y Jorge Benavente. Al costado está Arnoldo con el señor Álvarez. Cómo se llama este, de Trujillo López era, Dante Valdivieso con un diploma en la mano.  Pita. Pita claro, Oscar Pita. Este es José Andrés Saavedra. Un ramo de flores. Claro, Claro. Aquí está don José Andrés Saavedra Emiliano Núñez y Arnoldo Guillén, así es.  Bracamonte. Kike Tello.  Este es Tirado, recibe un diploma. Pita. Tello. Contreras.  Abelardo León de la Fuente recibiendo una copa.  No me acuerdo de este chileno.  … y uno Como se nota la presentación de todos y con terno, y uno vestía como ir a misa.  Sí, sí, hay muchos. Ya, seguramente ya ni me acuerdo.  Acá hay otra.  Se identifica, este es López de Trujillo, este chiquito es Raymundo. Sí, y más carisma también.  Con este gallo me he paseado todo el Perú, en una foto.  Se llamaba “Sixto”, porque Sixto me lo crio en Arequipa.  Por todo el Perú. Múltiples peleas, lo llevaba Chiclayo, lo llevaba a Piura, lo llevaba a Sullana, y constantemente me he paseado con este gallo. Arequipa, los que cuidaban mis chacras en Arequipa.  Yo dejé animales, me fui, traje estos pollos que nacieron, y ahí ha hecho una campaña muy bonita.  No, no, no. Acá esta esto muy interesante, el “Cisne”, el “Ollanta”, negro saíno. Los toros. Claro.  Los toros, el ganado, y después te lo llevas tú. Para que voy a contarlo, sería ofenderte, todo está como sí… En el año noventa y cuatro, yo era funcionario, director del… y me dio un malestar, me dieron un colerón, que me dio un preinfarto, entonces me llevaron a la Clínica Internacional, y el doctor Santos Ponce, hermano de Fernando.  De Fernando, entonces me internó ahí, estuve un par de días, reaccione, y se enteró mi hija, que estaba en Estados Unidos, por el trance que había pasado, inmediatamente, me llamó y me fui con mi señora y luego me hice atender allá con un médico cubano, de esos especialistas y mira, te cuento esto, porque el interés es mucho, para que me de la fuerza de voluntad, yo tenía todos los vicios habido y por haber, sin embargo el médico me dijo, usted quiere vivir; cómo no, en ese tiempo tenía setenta y dos años, en conclusión, con esto va a vivir los cien años, si usted me lleva a cabo una fórmula, me dijo, que cumplir; ¿y cómo es eso?, es la seis, cuatro, dos; ¿y cómo es eso?, seis no: no cigarro, no alcohol, no café, no ají, no, como me dijo, ya me olvidé; cigarro, alcohol, café, ají, carne roja, y no me acuerdo cuál es el otro; ¿y de que voy a vivir?, de cuatro me dijo: pescado, pollo, verdura y fruta; ¿y el dos que cosa es?, el dos, es mucho amor y a caminar, ejercicios, usted evite contratiempos, evite malestares; usted fuma doctor, de vez en cuando, le regalo mi cigarrera, ni más volví  agarrar un cigarrillo, no volví a tomar, no más volví, a nada hasta ahora, ahora voy a tener ochenta y cinco años, una fuerza de voluntad, hago exactamente igualito, no hago lo que no me han dicho, y hago lo que me han dicho y se acabó. Disciplinado, esto y esto, felizmente me conduzco personalmente, no necesito ayuda de nadie, sobre todo mi cerebro está lúcido gracias a Dios; entonces eso es la conducta y la fuerza de voluntad de uno, lo que muchas veces, como uno no puede dejar el cigarro, no puede dejar el alcohol, que te inventas excusas de más; pero termino, al siguiente año vuelvo a ir y me acuerdo de él, y digo, le voy a llevar un obsequio, le llevé un par de zapatos de gamuza, le encantaron y fui y lo visité, uf, agradecidísimo, él creí que yo era abogado, me decía también doctor; entonces me dice, he omitido una cosa me dijo, a esa receta que yo le he dado, usted tiene que tomarse todos los días sobre el almuerzo, una copita de vino, tinto seco,  pero si no puede usted tomar el vino tinto, seco toda la semana, tómese tres, cuatro wiskis a la semana, obligado, porque el cuerpo pide alcohol; entonces yo, desde ahí, todos los jueves me voy al club con un grupo de amigos y nos tomamos tres, cuatro wiskis religiosamente y así me tiene. Me he privado de lo que más me gusta, los gallos, mis caballos, pero bueno. Vamos un día, quiero reencontrarme con mis amigos de los gallos. Ah, el que está al final de…, sí, sí, sí. No, pico prefiero. Sí, ah, con razón me han dicho, más bien allá en el de Sandia del centro de Lima, está peleada la gente. No está bien, para… sí, sí, sí.  Ah, es en otro de allá.  A los dos me gustaría ir, cuando puedas, no es una obligación desde luego, estoy abusando, cuando puedas; yo iría solo pero mi condición no me permite. Ya. Claro. Leguía. De agricultura. Sí, no solamente lo recuerdo, lo tengo bien presente, fue el año veintinueve. Eso no lo tengo.  El año veintinueve fue, y fue en el desfile en el Club Revolver. Las fotografías que algún día te voy a dar, están tomadas en el Club revolver. Exacto, ahí está y ahí participaron muchos caballos de Lima, del Perú y dentro de ellos los finalistas fueron cuatro recuerdo, el caballos “Cisne” de mi padre, el caballo “El Diamante” que es un blanco también de un tío mío, José María de la Torre, de Arequipa, que sacó el segundo puesto; después había un caballo que se llamaba “Pancho Fierro” también y otro, que no me acuerdo el cuarto caballo, pero ahí en las fotografías están los cuatro caballos desfilando, y después solito mi papá, de frente. Nacionales. Exacto, exacto. Y algo más que es interesante, esto fue, no solamente, ahí tengo las fotografías, mi padre le recibió un premio, unos trofeos y diplomas, mi padre murió el año sesenta y cuatro, sí, pero dejó todas sus cosas que las tuvo en el escritorio, y que años más tarde mi hermana que conducía eso fue víctima de un robo dirigido, porque le robaron todo justamente, los trofeos y las medallas, que de nada les va a servir, solamente… se lo llevaron por los marcos, que se yo, pero lo importante es lo que se mira, las fotografías. Debe estar, yo he tenido siempre la intención de hablar, y he hablado algunas veces. Exacto y no se trata de figuración, ni cosa parecida, sino se trata de rehacer la historia de los caballos de paso; la historia de esta Asociación. Antes. He ido anónimamente, varias veces a Mamacona, pero modestamente, no he querido figurar, porque sino me hubiera presentado, y hubiera dicho soy fulano y esto, y esto y sé montar muy bien caballo de paso, te aviso, que muy bien, yo me he exhibido y he seguido la escuela de mi padre, me siento muy bien, te aviso, por supuesto. Y cuidado que eso es… en esa época no habían regulación de leyes, ni cosa por el estilo, eso ha sido algo espontáneo digamos. Entonces quiere decir pues, que este concurso que fue nacional y oficializado por el Presidente Leguía, es decir, más crédito del concurso de caballos de paso, sin embargo actual la Asociación de Caballos de Paso, le felicito por su actuación, no reconoce porque nunca se ha preocupado de indagar más allá del año cuarenta y dos, que la han inaugurado, han comenzado con la institución, pero no se dan cuenta que el caballo de paso viene. No, ahora mi padre no solamente, criador de caballos de paso, mi padre ha sido criador dueño de caballos de carrera, de toros de pelea, que se llevó el premio también. Luis Alberto Guillén Gómez, ese era mi padre, ese ha sido mi padre, muy conocido en Arequipa. En Paucarpata, era dueño de medio distrito, ahora se llama José Luis Bustamante y Rivero. Bueno, ahí te voy a contar un anécdota muy interesante que vale la pena, mi hermano ha sido siempre excelencia en el colegio, en la universidad, bueno, muy estudioso, mi otro hermano también y yo no te digo nada, yo he sido buen alumno en la primaria, pero cuando entré a media, tenía once años, fíjate y como mi padre era gallero, lo tenía en la sangre los gallos, entonces me empecé a escapar del colegio, y me iba a los gallos, y me dedicaba a los gallos, entonces ese año pasé raspando a segundo de media.  En Arequipa en el colegio San francisco y en el segundo de media también igualito y con exámenes de cargo, el tercer año ya me volaron, me jalaron; efectivamente por vicioso. El Director el Padre Jorge Bustamante lo llamó a mi papá, don Luis Alberto a Arnoldo lo tiene usted que sacar de este colegio, porque ya no da más, es muy inteligente, pero falta mucho, como qué falta mucho, dice que es gallero; mi papá me resondró y me cambio de colegio y haciéndome un favor me dieron un certificado con conducta regular, por no ponerme mala y me llevaron a un colegio nacional, que se llamaba el Colegio Independencia, en este colegio cursé el tercer año de media, pero qué, entré y como venía de colegio de curas, de Cristo Rey, que era Merinol, tremendo machazo como chacarero de verdad, me agarraba a puñetes todos los días y eso era e todos los días, hasta que un día, a uno de mis compañeros le rompí la nariz y hasta ahora está..., cuando vamos, y me expulsan y el director que era el doctor,  Horacio Morales, lo llamó a  mi padre y le dijo, lamentablemente, vas a tener que llevar a tú hijo, es incorregible, se trompea todos los días, entonces mi papá dijo bueno,  no quieres estudiar, a la chacra a pastear burros y me llevó a la chacra, pero que pasó llegó mi hermano médico de Bolivia y dijo, como te vas a quedar sin estudiar, tienes que estudiar, hay cuanta gente que roba o se presta para estudiar y tú tienes acá todas las condiciones para poder seguir, sí pues, pero yo le dije, pero ya no en Arequipa, porque los muchachos me iban a fastidiar; entonces dijeron, bueno, mi padre, entonces a Puno, a San Carlos, claro para yo irlo a ver cuándo crea conveniente, un consejo de mi hermano y decidieron mandarme a Lima y acepté; me mandaron a Lima al colegio Guadalupe, estuve en el colegio Guadalupe interno, pero me tocó un compañero de cuarto, el muchacho este Alfonso Grados Bertorini, chiquillo, chiquillo, tenía quince años, yo ya tenía dieciocho; entonces, oye, me dice en el cuarto,  yo soy de Pisco, del departamento de Ica, tú de dónde eres, le dije, yo no soy peruano; cómo que no eres peruano, no, es que soy de la República Independiente de Arequipa, ah caracho entonces eres el Embajador y de aquella época, el año ochenta y ocho me puso el apodo de “Embajador”, y en Lima todos me conocen por el apodo el “Embajador” y en Arequipa me conocen por “Choclo”, ese apelativo. Del colegio, por eso a mí hermano le decían, choclo, y choclo II.  Pero en Lima me conoce todo el mundo por “Embajador”, tanto que, han venido tantas cosas, porque no sé si tú estás enterado, yo tomé parte el año cincuenta en unos luctuosos sucesos, que fueron de alta recordación pero con mucha pena, fue mucha gente y me toco la suerte de trabajar a lado del doctor Horacio Mostajo, que fue parlamentario y en compañía del doctor Arturo Villegas; Javier de Belaúnde y un señor Bellido, cruzábamos con la bandera blanca, cruzamos la Plaza de Armas para ir a hacer un parlamento y negociar con el ejército, nos dispararon, con “bandera blanca” y mataron a Villegas y Belaunde, yo sobreviví, yo con los impactos en el sombrero, que aún poseo y Villegas con herida en el pecho, con tal motivo me obligaron, me trajeron a Lima y además a Arequipa no podía ir, estoy acá cincuenta y cuatro años.  En el colegio de Guadalupe he estado hasta el quinto de media, que me tocó la suerte, el año cuarenta ser promoción centenario. Y bueno de haber sido un pésimo alumno en Arequipa, por lo flojo, recapacité acá y fui el mejor alumno, tanto que no lo digo yo, lo dicen las fotografías de ese entonces y fui considerado el mejor alumno y con tal motivo premiado, con el honor de llevar la bandera en desfile delante de Prado, ahí están las fotografías. Y bueno, aquí me tienes y siempre contaba la asociación guadalupana, que nos reunimos toda la promoción que quedamos del año cuarenta. Claro, Eusebio Grados, eso estaba viendo el otro día, que no le ponían su nombre Eusebio Grados, era muy amigo, o socio de don Pedro Rivadeneira, y los dos se caracterizaban por tener los mejores gallos, y efectivamente tenían muy buenos gallos, muy mañosos, eran, como le puedo decir, un galpón muy respetado.  El “Uranio” con Sinisio, muy buen gallo, muy bueno, ese gallo se ha paseado por varios coliseos ese gallo; el problema era lo siguiente como en aquella vez, no sé si alguna vez comenté contigo Carlitos, la pelea de gallos era franca, es decir a la vista.  Ni peso, ni coteja, nada, jueguen nomás, en el brazo se cotejaba el gallo, entonces este señor por la raza que tenía siempre nos llevaba ventaja y nunca nos dimos cuenta. Entonces ganaba con mucha continuidad, cuando yo aperturé el Gallo de Oro,  lo primero que dije, era peso y coteja y  Chiri, sí.  Claro, yo establecí, introduje la obligación de pesar el gallo, pero se negaron, entonces, aceptaba la pactaba a la vista, pero para el público lo pesábamos, después de a ver apostado la plata, antes de largar los gallos, pesaba, y así fue mucho tiempo, cuando a veces dije yo, no señor, el gallo hay que cotejarlo, pesándolo, y que se pesen antes, pero hubo mucha resistencia, inclusive el señor Loli, ellos no quisieron y no venían a los gallos, a este coliseo no vinieron; después de mucho tiempo, porque los invité y  al fin se convencieron, y que no pudieron ganar con tanta continuidad como antes, se introdujo, de tal manera que todas las modificaciones que tu encuentres en los gallos de pico, han sido hechos por mí y tengo otras novedades, inclusive el año cuarenta y dos, cuando tenía veintidós, escribo, alguna vez te dije que iba a escribir. Y ahí dice, llegará el día en que nosotros juguemos con las espuelas postizas y esas eran de plata, y tanto que algún otro día te voy a enseñar, la galería de cachos que tengo, no sé a quién dárselos, porque quisiera ver que jueguen, esos son cachos de metal, lindísimos. No solo te podría vender las espuelas, tengo trofeos maravillosos, como son las balanzas de Arequipa… que tenía el Gallo de Oro hasta ahora, tengo balanzas.  Qué bueno sería. Qué bueno seria. Y ese museo va a ser particular tuyo.  Ah, qué bien. Que te señalen un espacio y colaboramos con un serie de cosas, colaboramos; sería interesante, yo tengo cosas de aquella época, maravillas, pero muy buenas cosas, inclusive hasta ahora tengo los colores de rayo que yo usaba cuando era juez. Por ahí hay unas cosas que se pueden hacer.  Cómo así. Claro, claro. Así es, la verdad. Fantasioso. Exagerado.  Se inaugura, sí.  No, no, no, era de un señor que vive en San Isidro, por ahí tengo los documentos, algún día se los voy a mostrar, tengo los documentos. No recuerdo, pero tengo los documentos, los tengo ahí, tengo el contrato.  Sí.  La historia es así, este es un terreno baldío, eriazo y sale un aviso en el periódico, entonces yo fui a verlo, y me gustó, entonces me constituí en la avenida Dos de Mayo, en Miraflores vivía, entonces fui, contacté, el hizo contrato conmigo, yo mismo contraté, porque ahí iba a hacer el coliseo, tenía algunos centavos, entonces inicié la construcción de todo el coliseo, pero vi, que lo que yo había hecho, era más serio, demasiada ilusión. Para aquella época, entonces me faltó el dinero, pero yo quise seguir adelante, e incorporé a mí gran amigo Sevillano Reyes que radicaba en Arequipa y que a raíz de lo que yo le indiqué, que ya estaba viendo las cosas cómo eran, entró con un poco de capital, hicimos la sociedad, que tengo también el documento y lo llevé a cabo hasta la terminación del coliseo, más no del restaurante que fue  provisional, provisional pero lo tuve hasta las finales y lo hicimos, hacer le dije que iba a ser con un gran amigo gallero el “Mano de Oso”. El “Mano de Oso” le decíamos, Guillermo Bracamonte. Claro, un amigo y albañil y constructor, él nos hizo el coliseo, y para qué. Don “Braca” y ya conocen ustedes la historia, tengo ahí un boletín, que hace algunos días te lo enseñé, se desenvolvió lamentablemente, hubo problemas personales. Así es verdad. Pero bueno.  No, no, nada, ningún problema personal, no fue nada. Se podría decir que más era, porque yo no solo aspiraba solamente, a tener dinero, yo aspiraba a desenvolverme en mi profesión y en mi campo. Soy Contador Público y me gradué acá en Lima, en la Universidad de Lima, entonces, llegué a ser Gerente de… en Arequipa, he sido también Jefe de Área de…  Sí, muchos han sido, he estado en EPSA, Súper EPSA, ENCI; termino siendo Director General de los Registros Públicos, que ese local que tiene actualmente, ese lo hemos hecho nosotros, calor era el Director General de administración, o sea, saqué del sótano del Poder Judicial en el tiempo de Belaunde. Vino Alan García y lo inauguró, lo que le costó a Belaunde. Claro en la época de Belaunde.  Las últimas y las ponía en el camino todavía. Claro, sí, sí era una empresa de dos,… se cerró bien, y para construir el coliseo. Una sociedad.  Particular, particular. Yo era el gerente.  Era sociedad de los dos simplemente, en el contrato era mío. Privado totalmente y figuro en los Registro como el dueño.  Sí. Mía, así está  en los documentos que tengo como privado. Te voy a dar, ya que estás bien interesado, yo te voy a dar todos esos documentos. Fotocopia para que tú veas, e inclusive tengo la disolución de la sociedad no hay problema. Sí, sí, sí.  Así, asá. No hay ningún inconveniente, en cualquier momento que no lo fijo, pero te llamo, voy a ver todo tipo tengo. Claro.  Así es. Claro, te voy a decir, tengo un privilegio personal, y no me equivoco, yo sé con quién hablo, conozco quién me puede hacer una maña, quién una trampa, quién no me pueden cumplir con un compromiso,  como dicen y me abstengo, porque conozco a Carlos Cogorno para mí es una persona de garantía, un señor, un amigo y te consta a ti, no he tenido reparo, ni de contar, ni ver y lo recibo y no lo voy a contar, porque sé con quién estoy tratando y por eso lo hice, porque para mí es esto de mucho valor y si hubiera sido un tipo egoísta, como dice, no te hubiera dado nada, pero que hago con esto acá, qué gano, cuando tú lo puedes utilizar en mejor forma y no digo que me convenga a mí, no, convenga a quién convenga, si está en mis manos, ayudar y colaborar en algo que está en beneficio de esa gente.  Gracias. No, usted es un señor y no me equivoco y como decía hace un momento y cambiamos de conversación, en la embajada yo no solamente,  me cupo hacer los trámites; es difundir a mi país, a mi tierra, a mi Arequipa que adoro, y entonces cómo hago, ayudando, no solo a los alumnos que les dejan de tareas algo sobre Arequipa.  Entonces con la biblioteca, ayudo a todos los niños y te voy a enseñar las tesis que me dejan, porque la única condición, yo no cobro, al contrario, difundo todo lo que sea, pero por favor me obsequian uno de los ejemplares, de la tesis que hacen. Y me lo hacen, y tú veras los alumnos que tengo.  Hoy día a las cuatro tengo una reunión con un chiquillo. Soy tan minucioso que acá tengo todas las llamadas… Bueno, así que todas las llamadas, sí. Tengo una anécdota cuando aún no era nada el General Odría, ni  Noriega, concurrieron al Coliseo, al Coliseo de Gallos. Y bueno, en ese momento me destacaba por ser armador de gallos, yo armaba, vine con esa novedad por acá; entonces, ellos también llevaron unos gallos, no me acuerdo si soldado, o sargento creo y vino él, y me hicieron llamar, un gusto conocerlo, quiero que nos armes este gallo y armé los gallos de Noriega, de Odría, pero fue una o dos veces, no fueron más. Pero participaron, sí, sí, ahí hicimos recuerdos de participación.  Exacto, ahí hicimos recuerdos de participación y que justamente, por culpa de él, me trajeron preso acá a Lima. Eso sí, sí, sí, además el general Odria era casado con una arequipeña. Claro, era esposa de un sargento creo.  No, no mucho, alguna vez. Cuba creo, no sé, le entregaron. No, no frecuentó, pero yo lo he conocido a él, en su criadero y en su casa, porque a mí me invitaba a su casa, vivía acá por Monterrico y ahí tenía sus gallos, no me considero su amigo, porque lo he conocido, estaba con él en su casa viendo sus gallos y un señor ah, en cuanto a gallos. Sí, sí, sí. Lógico, nunca me ha gustado la política, pero no obstante y aquí lo voy a declarar por primera vez, he sido fundador de la Democracia Cristiana con Cornejo Chávez. Ocho éramos, fue Cornejo Chávez, Jorge Ramírez del Villar, el doctor Flores Barrón, Javier de Belaunde. Claro Alberto. Juan Chávez Molina, de los cuales quedamos vivos Chávez Molina, Flores Barrón, Javier de Belaunde y yo. Cornejo Chávez también pero está muy enfermo. La Democracia cristiana. En Arequipa, recién viene Bedoya Reyes a Lima, cuando estamos en Lima acá ingresa, ahora la Democracia Cristiana está dividida.  Bueno, Bedoya Reyes tuvo una confrontación televisiva con Cornejo Chávez, que no le llegó ni a la altura del zapato, pero. Muy inteligente. Acá tengo unas fotos para que veas, acá estoy con Cornejo Chávez, acá estoy con Bedoya reyes de muchacho. No, nada, antes que fuera alcalde. Y después quién era acá, dos matones en un barrio no pueden vivir. No pueden, dos matones en un barrio se agarran a golpes, no hay nada que hacer y eso es lo que pasó.  Entonces lo que pasó, Bedoya Reyes con Cornejo Chávez estaban en la misma época, dos lumbreras, uno con una tendencia, tanto que en un debate público, que hubo en la televisión, Cornejo Chávez se lo paseó, tanto que lo obligó, no, lo obligó, sino, no le quedó más que renunciar y formó el otro partido que es el PPC. A sí. Y parece mentira esa división, ese mal momento que dio lugar a una división al partido, si en aquella época eran cuatro gatos, ahora quedan dos gatos. Con una dirigencia por ahí también dividida; ya no me quiero meter en política. Sí, y tengo el recuerdo de Felipe, un gran amigo mío. Sí pues, “La Perla” y la yegua, de ahí sigue ”El Pirata”, “El Milo”, “Buenos Aires”, “El Árabe”; todos esos caballos de paso de mi padre. Una descendencia, una secuencia equina y me acuerdo haberme lucido con los caballos, hasta cuando he tenido veinticuatro, veinticinco años que me case, todos los domingos salía al centro de Arequipa a montar los caballos, y recuerdo que cruzaba la Iglesia de la Compañía, a la misa de once, con mi caballo de paso, heredado de mis padres. Los gallos de pelea, considero en el Perú, como son los colores de la bandera, si consideramos que el Perú es este y la bandera también es esta, tienes todo el norte, pico, roja; todo el sur, pico, todo rojo; y en el centro navaja, perdón y si quieres Chimbote hasta Tumbes, pico; de Ica, vamos a llamarle Camaná, Ocoña y todo esto a Tacna, pico; y en el centro, Ica, Mala, Chincha, todo el sur chico, navaja; esto para mí es la bandera peruana, el rojo, pico, sur y norte; el centro, navaja.  Así he calificado la afición, pero cuando entra y viene Guillen a Arequipa, conociendo que el centro estaba vacío de los gallos de pico, que creo el “Gallo de Oro”, y ahora tienes todo el Perú si quieres.


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