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Artículos

las Espuelas IV
Por: Carlos Cogorno Ventura

Carlos Cogorno Ventura
http://www.gallosperuanos.com/ 

El trato o manejo que debe dar al diente después de pescado el animal, es importante para evitar se reseque; tanto en manos del pescador como del fabricante de espuelas. Hernán Velázquez en Piura, comenta: “...una vez adquiridas las mismas, el aficionado, continuará con la adecuada conservación durante la vida útil y algunos entendidos, recomiendan guardarlas en refrigeración, sumergidas dentro de un recipiente de agua dulce o agua salada (imitando el medio natural). Otro método es incrustarlas hasta la base dentro de una papa cruda...” Otro método es dejarlas remojando, dentro de algún aceite fino como el de almendra (es más denso) o algún aceite para niños que venden las farmacias; teniendo cuidado de no sumergir la base de metal pues el pegamento puede aflojar con el remojo; despegando la base de la espina, por presión de las patadas del gallo durante la pelea. Estos métodos ayudan a no deteriorar las espinas aunque no compone a aquellas que han sido tratadas mal o son de antemano de mala calidad. Debe también evitar exponerlas a elevadas temperaturas. Refiere Manuel Fonseca: “El descuido más frecuente, es dejarlas dentro del automóvil cerrado unas horas, durante el día a pleno sol; provocando se estropeen por completo”. En la actualidad, debido a la gran demanda de espuelas de espina, subieron los precios a $20.00US en promedio, hasta $35US. Comerciantes y fabricantes, saben distinguir de manera aproximada, aquellas de mayor o menor calidad y de acuerdo a ello, tienen diferentes precios; aunque nadie puede garantizar plenamente la duración. Existen épocas que escasean las muelas, por tanto escasean las espuelas. En tiempo de plena temporada, es la demanda que aumenta provocando también subida en precios. Por otro lado, hay períodos que abundan; y casi siempre durante la muda de las aves en los meses de verano, que hay gran reducción (probablemente al 10%) del número de eventos efectuados en temporada de alta; también cuando hay abundancia de pesca del pez sierra. Desde hace algunos años, importan muelas de Brasil, Ecuador y algunos países caribeños de aguas cálidas. El aficionado previsor, podrá adquirir las mejores espuelas, durante los meses de verano, a mejores precios, por ser época de muda. Debido a los elevados precios y menor calidad de las espuelas de espina de pez sierra, existe una corriente dentro de la afición, para buscar un sustituto durable y más barato. Otra alternativa, es usar espuelas fabricadas en base, a plásticos rígidos o resinas sintéticas, algunas de ellas obtenidas de desechos (barras sintéticas). Han probado cuatro o cinco calidades distintas, de armas no metálicas. Siendo de las mejores, hasta hace dos años, las denominadas “mandingas”, más durables y baratas que la espina de pez sierra; aunque por ser no porosa como ésta, no son preferidas; por los aficionados. Es decir que si durante la pelea un gallo lleva espinas de pez sierra y su oponente “mandingas”, el primero, tendrá cierta ventaja por las armas. Una alternativa adicional, puede ser el uso de espuelas de metal; aunque todavía no terminan de discutir cual será el mejor diseño y tamaño. En contadas ocasiones han puesto a prueba algunos diseños, como las espuelas de acero quirúrgico en forma cónica y en tres tamaños diferentes propuestas por Don Arnoldo Guillen hace más de veinte años, o las “cuarto de redonda” mexicanas, probadas varias ocasiones en el coliseo de “Santa Clara” por los hermanos Walter y Humberto Chang y algunas otras más, aunque sólo quedaron en prueba. El temor general, es combatir gallos con espuelas que sean más ofensivas que la espina del pez sierra como son las metálicas; aunque no toman en cuenta la existencia de espuelas metálicas menos ofensivas como el puón argentino, la espuela brasileña, la navaja de 1/8” o ½”, la espuela venezolana de 18mm - 22mm y otras más. Por ahora, el sentido común del aficionado, induce a seguir con la espina de pez sierra y ser exigente en pedir las de mejor calidad sobre todo si compiten en eventos de importancia. Ello lo complementa la oferta de dientes o muelas en bruto, que adquieren aficionados exigentes y minuciosos por $10 a $17US/par, quienes dedicarán tiempo para pulir con esmero; y la seguridad de obtener la calidad esperada. El rechazo al cambio en gran medida, se puede deber, al temor por la derrota de muchos aficionados; aspecto natural, aunque poco deportivo. En Enero de 1997 el coliseo “El Rosedal” de Lima organizó un evento conmemorando el aniversario de la fundación de la ciudad; y dentro de las reglas establecidas indicaban que solamente cambiarían una espuela en caso se rompa desde la base. El resultado de ello, fue sorprendente; pues de casi 25 peleas (50 gallos) que observamos como parte del total de eventos, sólo tuvieron que cambiar cuatro de ellas. Sin embargo durante algunas de las tantas fechas comunes, llegaban a cambiar espuelas entre el 25% a 40% de las peleas; con la consiguiente paralización en las mismas, logrando muchas veces se plantee en forma diferente la tendencia y el resultado que venía desarrollando antes del cambio de espuela. Ello, hace que los cambios de espuelas, sean mal empleados como recurso para ayudar al gallo, a como dé lugar; valiéndose en ocasiones de argucias mal intencionadas que algunos jueces y asentistas permiten. En ocasiones, hemos visto que espuelas ligeramente despuntadas ó inclusive sin deterioro, permiten el cambio, por presión del careador consentido por el juez. Un gallo acertado, puede matar aún con espuelas rotas a mitad. El reglamento confeccionado y propuesto a la afición por el “Club Gallístico Peruano”, también contempla el cambio de una espuela rota a menos de un centímetro de la base y el uso de espuelas con longitud no mayor a 5 centímetros medidos desde la caña de la pata. Con la aplicación de este reglamento, los resultados también son sorprendentes por el reducido número de espuelas que son cambiadas durante los eventos.

Dentro de la tendencia y búsqueda para hallar un substituto a las espuelas confeccionadas con espina de pez sierra, desde hace varios años, el Sr. Roberto Balbuena, organizó y promovió eventos gallísticos en diferentes coliseos, con espuelas de plástico rígido, confeccionadas en Puerto Rico; diseñadas para nuestro país y aplicando el reglamento del “Club Gallístico Peruano” y expresa lo siguiente: “...es conveniente para el Perú, por el menor precio pues, mientras una espuela de plástico cuesta S/.15 soles, se puede comparar con una de espina de S/.80 soles. La de plástico dura más, porque una de plástico puede durar 5 o 7 veces y la espina, algunas pueden durar 7 veces, aunque no es común. En cuanto a la sanidad, las heridas del gallo con la plástica no provocan infección; las de espina sí; osea que con frecuencia malogra al gallo. La plástica no los malogra y se recuperan rápido de las heridas, después de la pelea. Lo que se busca con la plástica, es la igualdad en las peleas, como que sean del mismo tamaño, pues las plásticas cuestan igual, tienen el mismo grosor y la misma punta; por el precio, todos los aficionados tienen acceso a espuelas de la misma calidad, entonces otorgan igualdad. Muchas veces he organizado torneos donde se daban premios a los que jugaban con plástica contra plástica y a las finales, había gente que no quería jugar con plástica y como habían premios, el aficionado decía “bueno, yo juego con plástica y tu juegas con espina”; y en dos eventos, han habido cinco peleas y de las cinco peleas, tres han ganado plásticas y dos espina. Una vez fue en “El Triunfo” y otra vez en el “Callao”; ¿sabes cual es la diferencia? Que por el diseño de la plástica, cuando patea el gallo, casi siempre hinca con la punta. La espina no está diseñada, pues es casi recta, entonces muchas veces pega con los costados y es una de las causas por las que se rompen...” y lo más importante “...el gallo cuando es fino, lo hieren y tiene tiempo a reaccionar, entonces uno puede distinguir la calidad de los animales, la cual se está perdiendo...” Otra alternativa para el empleo de las plásticas que también da resultados, la propone Eduardo Riva: “...Te vas al Jirón Paruro y te compras esas planchas de aislante sintético que le ponen a los artefactos eléctricos. La otra vez compramos un pedazo que nos costó 21 soles y obtuvimos 90 pares de espuelas y es que pulidas estamos hablando de un sol el par. Las cortamos en troquel, mandamos cortar varitas y ahí las moldeas y te haces una espuela, la pegas a la base de metal y te sale a menos de dos soles el par y te dura una barbaridad, pues nunca se va a romper; se despunta un poquitito y la vas afilando y es muy difícil que se rompa, a menos que la hagas demasiado delgada; pero si la diseñas medianamente gruesa, no se rompe. Soy de la idea de cambiar al plástico por completo...” Sólo falta la mayor difusión, tanto del nuevo reglamento como de las espuelas portorriqueñas propuestas por Sr. Balbuena, a los respetables aficionados que son los que deciden al final; y parece que aún en Lima, no logran la aprobación deseada.


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