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Artículos

entrevista al sr german acevedo martinez
Por: CARLOS COGORNO VENTURA

  

GERMAN ACEVEDO MARTINEZ

Lurín, 26 de Agosto del 2005

 

En ese tiempo ya criaba, yo he empezado a criar a partir de los veintiocho años, cuando tenía veintidós años. No, empiezo a criar cuando vivía allá en Pueblo Libre. Soy de fuera de Lima, soy de Huancavelica, de Pampas, Tayacaja. Pampas, Tayacaja es un valle, ahí hay otro pueblo más adentro se llama Ayancocha, ahí es donde he nacido. Entonces, a la edad de once años, vengo acá a Lima. Tenía un hermano y tenía una hermana, mi hermana vivía en el Callao y mi hermano trabajaba, vivía en el cercado de Lima, entonces cuando llegó,  mi hermano me deja donde mi hermana, en el Callao, más o menos a la edad de once a doce años, de ahí, mi hermana me buscó un trabajo; yo trabajaba y en la noche estudiaba y más o menos a los dieciocho años conozco a un señor, allá en el Callao que criaba gallos. A él le decían, como se llamaba, le decían el cocinero le decían, cocinero porque él reparaba cocinas, todo el mundo le decía cocinero, en los coliseos también le decían el cocinero, era conocido. Su chapa, en eso cuando yo trabajaba venían sus amigos con gallitos, con su pollo, se ponían a conversar, entonces de ahí es que me nace a mí los gallos. De las bicicletas no, porque él era de cocina nomás. O sea que ahí al trabajo venían sus amigos, pero conversaban de gallos. Yo estaba escuchando, estaba trabajando y estaba escuchando lo que conversaban. Entonces, ahí trabajé como algo de tres años, de ahí me fui  para otro sitio, me fui a trabajar por allá por la avenida Argentina y vivía allá en la avenida San Martín de Porras, porque mi hermana tenía su casa ahí en San Martín de Porras, al costado también había un señor que criaba gallos, yo miraba nomás, o sea que no le hacía conversación tampoco, de ahí más o menos como cerca de un año estuve ahí, viviendo ahí en la casa de mi hermana, porque mi hermana no vivía en esa casa, vivía en el Callao. Sí, o sea que me había dado ahí para que cuide la casa, luego se fueron allá a vivir a su casa allá a San Martín, entonces me fui a vivir a Pueblo Libre donde mi hermano, por el trabajo también, me cambié de trabajo, trabajaba en Pueblo Libre y también vivía en la casa de mi hermano, mi hermano tenía su carro y vivía ahí y ahí llego a conocer a un señor que criaba gallos también, ahí es donde. Ahí también aprendo el oficio de las bicicletas, porque al costado dónde vivía había un taller de bicicletas, había un señor que reparaba cocinas, pero, ese señor era bien irresponsable, peleaba con los clientes, no le  cumplía el trabajo, a veces le daba un tiempo, le vendía su bicicleta, entonces ponía un montón de problemas, lo llevaban a la Comisaría, tenía problemas, llega un momento en que él dice, ya no quería saber nada, voy a traspasarlo entonces él lo traspasa a mi hermano, mi hermano como éramos vecinos, entonces es ahí donde empezamos con la bicicleta nosotros y de ahí pues trabajando con la bicicleta de él, venía un señor con su triciclo, este él señor repartía kerosene, entonces el señor siempre me conversaba y un día me habla de los gallos, me habla de los gallos, me dice oye vamos mañana al coliseo para que ganes plata me dice, no sé le digo; usted cría gallos, sí yo crío, tengo gallos ahí me dice vamos si quieres me dice, donde hay gallos, yo me voy allá por Naranjal me dice. Más o menos el año setenta y ocho, setenta y nueve así. Y bueno yo le dije no vamos en otra fecha, mañana no, este porque era un día sábado; entonces le dije más bien yo quisiera que me venda una pareja así para empezar a criar, porque  a mí también me gusta le digo, a ya pues ya si quieres, si tú quieres criar, te vendo una gallina. Y la otra vez le dije que me venda un par de pollitos. Entonces él me dice en vez de que te venda un par de pollitos, mejor te vendo una gallina y un gallo te presto para que saques tu camada ya me dice, ya pues le digo y en eso quedamos, pero no le dije en que momento nada, entonces has tu casillero  y cuando éstas listo me avisas para traer la gallina y el gallo me dice, pasó como tres días el señor viene y me dice y has hecho me dice, no le hecho, no he tenido tiempo le digo. Estos muchachos caramba, como siempre hay que estarle empujando. Sí pues, hay que estarle empujando, porque el señor ya era de edad, más o menos tenía unos sesenta y cinco años. Él se llamaba Celestino Torres, este vivía ahí junto al hospital de policía, ahí en Jesús María, entonces me dice, te voy ayudar, me dice, vamos ahorita hacerlo, me ha llevado a comprar clavos, ahí tenía maderas y subimos arriba a la azotea ahí un ratito lo hicimos, listo voy a traer; se fue y trajo pues al gallo y la gallina, y de ahí es donde yo empiezo a criar. Criando, de ahí la gallina me botó como algo de nueve pollos, de ahí este cuando se echó la gallina, ya recogió su gallo y me dejó a la gallina, como ya le había comprado la gallina y cuando abandonó los pollos, otra vez me trajo ya otro gallo, ahora saca esto me dijo, me paraba prestando el padrillo; de ahí cuando los pollos ya estaban grandes, de diez, once meses pues me dice, ya estos ya están, hay que prepararlos para jugarlos me dice. El mismo, entonces me enseñó cómo se mueven los gallos, me enseñó a preparar, así es que de ahí fuimos a jugar al Naranjal, en ese tiempo íbamos a jugar al Tahuantinsuyo. Había un señor no sé cómo se apellidaba. Entonces, después de ahí abrieron la cancha, como se llama del Naranjal, después de ahí nos íbamos a Naranjal, ya no íbamos al Tahuantinsuyo, porque creo que no habrían tampoco, de ahí llegue a conocer al chino Alberto Li un gordo, el chino Li le decían usted debe conocerlo. El también donde vivía, a dos cuadras vivía pero después me enteré que el criaba gallos ahí después él también me llevo pollos. Así es, después con el señor también íbamos al coliseo, con el señor a jugar, empatamos en pelea, en peleas  después mayormente un gallo ganamos el resto empatamos los otros perdieron porque eran gallitos fuertes eran duros, antiguos. Después he estado en Pueblo Libre, estuve viviendo, algo de más o menos unos diez, doce, años con los gallos ahí pero, lo que pasa que como vivía en la casa de mi hermano, este quedaba justamente donde estaba la municipalidad al frente estaba la municipalidad y atrás de la casa al costadito vivía la secretaria del alcalde, entonces los gallos que cantaban no le gustaba, le notificaron a mi hermano diciéndole que saque los gallos de ahí, en ese tiempo no sabía dónde llevarlos, entonces mi hermano, dijo que saque para eso ya para este terreno lo había comprado por Santa Anita, era una organización tiene había señalado un terreno por allá por Santa Anita la cosa que nos engañaron que no era de la asociación, entonces esto hace del terreno puro cuento, total que estuve pagando, hasta terminar  de pagar y no había cuando terminar de pagar y no había cuando nos entregaran más de dos, tres, cuatro años y no nos entregaban el terreno pero este terreno habían comprado acá, otra organización dice ya el que quiere terreno, váyanse a Lurín, allá en Lurín  hay terrenos y así. Hace 25 años, en el año ochenta y el año ochenta y uno es, me acuerdo, entonces  todos los socios, no querían. No era la idea no era la idea era lejos total que por la distancia la gente no quería la asociación dijo como ya había sido cambiada la nueva directiva no quieren, pero vamos a devolver la plata a los que no quieren, pero le vamos a pagar de poco en poco apenas, entonces yo entre mí, también dije esto sería perder el terreno, entonces ya mi plata se ha devaluado también. Dije mejor recibo mi terreno y después, aunque sea lo vendo dije, ya me dieron mi lote, vine y me señalaron, tenía el terreno. Seguía en pueblo libre. Entonces, cuando en la municipalidad tuvimos problemas ya el domingo vine acá, me compré  palos esteras. Para empezar, sí  hice mi corral, así, primero hice el corral, entonces por ese motivo es que vengo a parar acá. Así es, si, se va acostumbrando, entonces mi familia también decía tan lejos que has ido, mejor regresa. En ese tiempo esto no había casas, era descampado y así empiezo acá. No había nadie, no había ningún conocido los domingos me iba a jugar a naranjal. A naranjal me iba a jugar, después ya conocí a un señor de acá de Lurín, pero él no criaba gallos, sino, le gustaba los gallos, dice que él iba a los coliseos, le gustaba apostar. Era un policía era, el no criaba, no sé cómo se enteraría, vino le había preguntado a mi señora, mi señora, yo de acá me  iba a trabajar a Lima de acá pues, todos los días, todos los días. Mi señora me contó, quiere conversar algo entonces que venga el domingo que paro acá, pues le digo, así es que vino y me llevo hasta donde Chirinos, de ahí un coliseo para que no vaya tan lejos, de ahí donde Chirinos no más iba a jugar mis gallitos ya no iba a naranjal. Y conozco así a este como se llama muchachos. Entonces, me decían dónde vives, así me preguntaban entonces decía en Lurín vivo, para irte a visitar, venían a visitarme y luego este coliseo me nace, cuando hago un ruedito para topar y para mover mis gallos y de ahí, mis amigos vienen y ahí tenemos unos gallos que quiero probar, para probarlo con cachos entonces venían los domingos los hacía para probar, los amigos y ya después hice un ruedo otro ruedo más grandecito, otro ruedo y así empieza, si poco a poco pues después mis amigos me decían has un coliseo acá para jugar los domingos, así me decían, entonces como esto me gustaba bueno los domingos trabajaba todos los días de lunes a viernes entonces los días domingos, a mis gallos y me distraía un poco. Así se van pasando la voz, así es, los aficionados sí pues ahora, yo siempre a cabo los días mediados de cada mes, una vez por mes pero a mediados del mes. Anterior había y viene gente. Así, cuando voy a hacer, ahora reparto mis volantes, estoy volanteando ahora, mando hacer,  ahora pero anteriormente los amigos a veces venían, me preguntaban, cuando vas hacer, se pasaban la voz entre ellos esos señores que venían de Chincha, de Cañete, ese me conozco, él es un guardia de carretera. Él como pasaba acá yo amarraba mi gallito allá afuera, sacaba para asolear, lo sacaba, entonces  se acercaban y me dijo estoy trabajando acá, hasta, después de ahí se fue a Cañete pues se fue a Cañete y allá en Cañete había una mancha más o menos de siete, ocho  personas que criaban de pico. Entonces él los traía vamos haya, el año pasado vinieron una vez, este año no han venido, deben estar jugando  en otro sitio, ya no vienen. Debe ser, Cañete, porque él dijo que están criando ahora bastante dijo, están criando bastante  de repente uno de ellos ha hecho su coliseo, pueden estar jugando, también. En el mes de octubre, siempre lo hacíamos a mediados, no es una fecha exacta. Así es, el coliseo Acevedo, va creciendo, va creciendo porque antes por acá no había, ahora en punta hermosa hay varios que están criando, después en San Bartolo, después ahí en Punta Negra también están criando y por acá también han aparecido varios, Lurín después vienen de Lurín después viene de Pachacamac, por acá están surgiendo más. Guayabo. De Cieneguilla vienen y de Cieneguilla una mancha viene siempre. Bueno, en la primera hice diez peleas. Ha sido la temporada empieza en el mes de Mayo, así en el mes de Junio tuve veintitrés peleas, veintitrés peleas, después en el mes de Julio este hubo quince, después en Julio tuve algo de cuántas peleas tuve dieciocho peleas y ahora en agosto, llegué a tener veinte peleas. Pongo premio, a veces pongo premio Mil  soles cuando empieza la temporada pongo quinientos. Claro, como un club. En eso no he pensado, al día todavía, si es de repente acá unos cinco, diez años, me retiré de acá. Entonces quedara. Aunque no creo, o de repente como tengo un hijo tiene catorce años de repente él, puede ser, si le gusta que lo continúe. Es difícil, ya hay a otras tratativas siempre con respeto. Sí me acompaña, así es. Bueno antes había un poco de gallos grandes, gruesos y ahora pues hay gallos modernos, que son más rápidos, más  espoliadores. Bueno, acá he empezado con 10 minutos. Un negocio claro, lo he notado así es, siempre se va contenta la gente. Así es si ayuda a uno. Parece mentira uno lo reconforta. Así es, la rutina también. Este, de Cieneguilla por ejemplo, vienen los Chalanes, los Chalanes siempre vienen de esta parte que trabajan con caballos. Sábados después allá en Manchay ahí también hay sábados, el Escalón de Huacho. El sábado pasado fue para allá, porque ahí había alquilado la cancha, un muchacho que siempre viene acá y lleve dos gallitos, pero no llegué a jugar porque no había mucho gallo, eran las diez de la noche y  recién estaban amarrando la primera pelea, yo me vine a esa hora y como no había cotejado mi gallo ya me vine pues. Me voy allá para la Molina, ya no hay y de ida se puede ir por acá por Pachacamac por el valle, pero de regreso tiene que ser por otro lado ellos también se regresan a Lima; o si no, como son varios, agarran  una carrera. Sí, pagan. Bueno para mí los gallos es una distracción, o sea yo no lo considero para ganar plata, para apostar nada yo llevo mis gallos, siempre llevo porque me gusta, yo juego mis gallos no juego plata, juego a lo que está mi alcance por la emoción. Así es, nada más, no soy de apostar. Ahorita, Jorge Paredes siempre está haciendo su camadita así después lo trae aquí, acá lo jugamos. Sí, no sé qué día, vino miércoles o jueves, vino para acá, lo he visto a don Carlos me dijo, estaba alegre, después de tiempo lo he visto, me dice. Seguro. Su hija ya estará joven pues no. catorce años, trece  por  un  año no más se llevan. Ya, seguro, ya  así es, ha ya pregunta más. A veces también, se envician con el gallo, tampoco es bueno. La base es de cincuenta soles, para arriba, a veces juegan treinta. Así, es en el mes de Septiembre puede estar desde el once, el once de septiembre, después en octubre va a ser el dieciséis, diecisiete. Aniversario, este como si de septiembre y dieciséis de  octubre, como aniversario, a veces me llevo pues. Tenía un gallo este blanco, este que me dio trece peleas muy bueno en el gallito como más o menos pesaba sus cuatro y ocho, la tercera pelea el gallito tomo, entonces es ese gallo cuando quedó así le saqué cría, pero no nació el gallo. No, es el ojo el Toro de chirinos ojo en el Callao entonces cuando estaba ya ni hacia hice una fiesta grande una fecha ahí los jugué y ganó. Después el padre de ese gallo era un gallo de origen camanejo, el padre de ese gallo me prestó un amigo que vivía en el Callao; porque antes vivía en el Callao. Sí, entonces cuando empecé a vivir allá, siempre llevar Callao tenía amistades. Sí, después tenía un gallo papujo, un papujo que también bueno el gallo varias peleas me dio 14 peleas. Ese gallito lo juego de pollo y empata su pelea le vacían un ojo no dejan tuerto, le puse cacho chico, en la segunda le puse cacho más grande con cacho grande ganó más rápido de ahí juego otra vez gana igual,. Fuerte era, fuerte. Allá, se exige, sí pues allí mandábamos 34 gallos. Había también un gallo mío un gallo giro antes que jugara así y jugaba en surco se sacó el pollón ahí ya ir lleva ya implica jugar con un gallo después que juega junto con gallino juega. Sí, en la Pascana. Ese día siguiente después de la pelea viene en el que había comprado este como se llamaba ese yo ya la había estaba mi gallo Ciclosona concede es que terminaba la pelea y viene pues y me dice el doctor ha dicho que le ponga este y llegó dijo a él le traigo mi gallo y también lo pone y también se mueve, el gallino suyo el gallo estaba que quería vivir vivir, pero no aguantó. Era para el dolor de ese, dicen que le ponen para las mujeres, no me acuerdo. Si algo así algo así y su preparador, suprimo es el que le preparaba los gallos. Gustavo, primo de Lozada, él estaba diciendo no le pongas a los gallos, no le pongas, pero el otro terco, sí el doctor ha dicho que le pongas esto. Si quieres ponen pero yo te estoy diciendo que no le pongas. Le puso a los cuatro gallos. Se retiró, no sé si seguirá con el terreno o lo habrá vendido. Su primo se quedó allá en Huacho se quedó lejos se casó con una morena, dicen que se casó no sé si estará hasta ahora. Mucha timba a él le gustaba, salía de los gallos se iba al bingo y así es que un día dice pues que haya de allá venían a jugar los gallos, de allá de Huacho de Chancay era entonces un día dice que le ganaron como nueve gallos, dicen que le ganaron, y perdió plata también por qué cada gallo apostó fuerte. Perdió como cinco mil dólares y de ahí parece que bueno eso me ha contado Gustavo después se retiró. Siguen viniendo. Los gallos son masivos. Sí le gusta, así es así pero ahora como está estudiando los llevo pero no dejo que va se dedica sus estudios no hace la tarea entonces ya no lo dejó mucho. Todo tiene su momento. Así es don Carlos.


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