entrevista a los sres Ricardo Arias Balarezo y Luis Pinto Gutiérrez
Ricardo Arias Balarezo y Luis Pinto Gutiérrez
Santiago de Surco, 17 de Diciembre del 2003.
LP.- La Feria de la Alameda, fue en el año 1969. A partir del año 70, empiezan a cambiar los gallos acá en Lima al gallo moderno para entonces, porque en ese tiempo todos los aficionados, 99% criaban gallos orientales, de juego, de alto peso, no habían como los de ahora. La Feria, fue la primera pelea de gallos internacional que hubo. Una concentración de gallos internacional por primera vez llevada acabo en el Perú y se llevó a cabo en el Rímac, en la Alameda de los Descalzos. Una feria muy simpática en la que participaron un señor Arias de Panamá, después de Puerto Rico un aficionado el señor Cesteros, y Chile, el señor Carlos Fabres y otra cosa importante sobre este gran aficionado, que ahí él jugó su prestigio como aficionado, Carlos Fabres de Chile y después ya no jugó más gallos acá; enviaba gallos, pero ya no jugó más gallos en el Perú. Trajo tres gallos de Chile; salió en el diario La Prensa la fotografía de un gallo chileno, la fotografía muy bonita de un gallo a color y era el mejor gallo que él había traído para ese evento y tenía 14 peleas, cuyo nombre del gallo se llamaba “Araucano”. Existe todavía un preparador de gallos que estuvo al servicio de todos los gallos extranjeros que era el señor Juan Céspedes, el popular “Momia” o la “Lucha Reyes”, conocido en el mundo gallístico y por intermedio de él, yo entablo conversación con el señor Fabres y le dije si podía vender un gallo y “sí” me dijo, el mejor gallo que tengo es el “Araucano” de 14 peleas, un gallo Giro, pata blanca, pico blanco, más o menos de 4 libras. Hicimos el negocio antes de la pelea, ya el gallo era mío. En ese entonces le pagué $300 dólares. Como el gallo lo habían cotejado, tenían que jugarlo obligadamente, pero tanta confianza le tenía al gallo que lo vendió antes de la pelea y se llevó a cabo la pelea contra un gallo de Camana; pero como de por medio también estaba el amigo Juan Céspedes que yo también le había ofrecido darle su comisión, por lo que me entablo la comunicación con don Carlos Fabres, entonces el amigo era muy pícaro y aprovecho que el gallito en una de esas se cayó pues la pelea no iba ni tres minutos, con espuelas prensadas que ya habían, pero no eran una aguja como ahora, sino no era tan afilada, ni tan desproporcionada; era una espuela corta y un poquito doble(gruesa). Entonces él(Céspedes) lo levanta al gallo y pierde la pelea y él alegó que al gallo se le había aflojado el estómago, como una diarrea y que el gallo no estaba en condiciones de pelear, pero el gallo estaba ganando lejos. Esa fue la historia del primer gallo que ya estaba en mi poder. Luego, juega una gallina, una gallineta muy linda que no recuerdo a quien le ganó, pero le ganó excelentemente bien. El tercer gallo, fue un gallito concho de vino, pata verde, que también ganó ese gallo. Al final de la concentración, le obsequia esa gallina pata blanca si mal no recuerdo a uno de los aficionados de navaja, no sé si a García Miró o a Matellini, uno de los dos, pero sí con seguridad que el tercer gallito, se lo regala al señor Graña el “Concho de vino”, que después como era aficionado de navaja, no le interesaba los gallos de a pico y el señor Augusto Rodríguez Martínez que fue Director de la PIP, aficionado a gallos de a pico, se lo saca la gallitena al aficionado de navaja y el gallito “Concho de vino”, se lo saca el compadre por intermedio de Dante, el compadre que vive en Arequipa, Macedo. Ahí fue el fin de ese gallito y dicen que en el coliseo lo tiene como recuerdo. Macedo no es propietario de ningún coliseo, me parece que el hermano. Pero debe tener el gallo como recuerdo. El gallo mío, me botó maravillas, maravillas. Yo le explico; a parte de ese gallito chileno, tuve la suerte de hacerme también de un gallito panameño. El gallo panameño es también otra historia. El aficionado de Panamá, el señor Arias, no vendía lo que es ningún gallo a nadie, ni obsequiaba tampoco y después de varias peleas, hace una pelea, que se identificó por tener muy buenos gallitos, porque le llevaban peso, tamaño, y todos ganaban con espuela de carey. Con espuela de carey juegan los panameños, hasta ahora. Después de dos peleas que había ganado, hace dos peleas contra Puerto Rico; la primera pelea, Panamá gana rápido, como si ahora fuera el pollón, pero en esa época no había pollón, lo ganó rápido al gallito de Puerto Rico; la segunda pelea, fue viceversa, Puerto Rico, le gana a Panamá a una gallinita linda de 3:08lbs., porque no hay que confundir lo que están trayendo los panameños con los gallos de aquella época, porque ahora ves panameños que traen grandes y fuertes; en ese tiempo, eran 3:08, 3:10, 3:12lbs., o sea gallitos bien españolados. Entonces ese gallito lo tumbaron y como estaba bajo el cuidado de ese aficionado que le cuento el señor Céspedes, yo ya le había dicho también, si me puede hacer el contacto con el panameño; “eso sí, el panameño no vende a nadie”, pero yo voy a ver que es lo que hago; entonces Céspedes aprovechó en la noche que Arias estaba en una rueda de prensa, porque ese aficionado nos daba clase de gallos, y estaba pues gente de buena categoría social; Matellini, Ricardo Bentín, Graña, todos navajeros y él estaba al medio y entra el científico y dice, este es el momento de aprovechar, agarra el gallito, lo cajonea en la noche, el gallo despacito lo voltea y el gallo estaba tirado pues ¿no?, entre donde se encontraba en el círculo y le dice: “señor Arias, el gallito esta muerto, ¿me lo puedo llevar para comer?”, – bueno, llévalo – le dice. Salió de ahí y no paró hasta la feria. El señor Arias se llevó todos sus gallos; no dejó ni uno; al extremo, que le voy a contar un anécdota muy bonito, como aficionado, porque en la actualidad, somos aficionados que antes de la pelea no hablamos, pero cuando gana el gallo, ahí recién decimos: “este gallo, tiene varias peleas,…”; pero él después ya se identificó como que criaba unos ejemplares muy buenos que habían ganado. Y él ofreció al público cuando hizo una pelea contra el aficionado Roberto Jamís y jugaron S/,10,000 soles, porque ese gallo no lo quería jugar menos de S/.10,000; un pinto de Jamís, pollo de primera pelea y gana Jamís y va los S/.10,000 soles; buen aficionado Roberto Jamís; y le gana rapidísimo en un minuto y medio, entonces acá viene el anécdota que le voy a contar, entonces el Sr. Arias agarra el gallo y lo brinda a todo el público peruano, el mejor gallo panameño que ha traído él, imagínese y se le vio un solo cuete y al siguiente, ¡pim! lo tumba el otro gallo y gana Perú, imagínese, es la anécdota y el de Jamís, era un pollo de primera pelea y Roberto, agarra el gallito y se lo obsequia al señor Arias y eso ya después me lo contó Roberto; después cuando fui a jugar los gallos, se enteró que yo tenía el gallito p
anameño, “pero fíjate” me dice, “yo que le he obsequiado mi gallo al hombre”, ni a él le ha dejado el gallo. Pues el gallo quedó por maña, nada más. Jugaron entre Panamá y Puerto Rico, solamente dos peleas, el resto fue contra Perú, han venido de provincias, a Huánuco también le gano, después había un gallito chiquitito creo que de Puerto Rico contra Huánuco, y ese gallito era más pequeño que el de Huánuco y era de salida y empezó a salir y de salida le iba pegando y cuando se dio cuenta que lo estaba siguiendo, lo terminó; eran muy buenos ejemplares y ese Puertorriqueño, se lo obsequian al señor Feijo, un gallo Cenizo, no a Manolo, sino, a don Carlos, al suegro de Hudtwalcker, que para entonces Luis Antonio no criaba. El criador de Puerto Rico, Cesteros, había un solo puertorriqueño. El tipo de gallo, era una novedad grande. Impresionó y cambió el concepto que había sobre el tipo de gallos; acá habían gallos de juego, con peleas de 45 minutos, por eso demoraban las peleas y con estos gallos, nada que ver. En aquella época, venía de Chile a jugar gallos al “Gallo de Oro”, Lucho Berríos venía con sus gallos y ganaba 8, 9 peleas. Su preparador era Tealdo. A Tealdo, se lo llevan de acá, pues Tealdo toda la vida ha sido un señor preparador y estaba joven; se lo llevan de acá como preparador a Chile con Lucho Berríos. Lucho Berríos, era un hombre que tenía mucho dinero y le gustaba un gallo y lo compraba, o sino, lo mandaba robar. De ahí (la Feria de la Alameda), nacen los padrillos que yo llegué a tener, el gallo panameño y el chileno. El panameño, era cenizo y pecho colorado. Y crucé el chileno con las hijas del panameño. Tengo las fotos y en las fotos está el año 73, si no me equivoco; son gallos nacidos en mi corral, pura sangre, porque llegué a tener panameñitas puras; yo jugaba gallos, el gallo pesaba 3:12lbs. El gallo panameño estaba tumbado y no se podía parar y yo lo llegué a parar al gallito; le di pastillas, para parar al gallito; entonces el gallito ya caminaba y se caía y se quedaba recostado en la pared; al final, lo llevé a la azotea, le puse gallina y salió ovando la gallina, pense que los huevos eran del aire, una gallina criollita y sale reventando pollitos, 9 pollitos coloraditos y el gallo pisaba como la paloma; volaba y pisaba y después ya se paró bien, normal. De ahí, ya empecé a sacar como le digo y dicho sea de paso, acá menciona el amigo Arias, que él fue como hincha de mis gallos y le gustaban mis animalitos y me hacía el servicio de soltarme los gallos; le puedo mencionar dos peleas importantísimas; una de ellas, el Lasi que de ahí nace el nombre de ese gallo y nace el nombre del galpón; ese gallo Lasi, él lo conocía y ya venía ganando 4 peleas, 4 pollones, cuando el pollón era de 3 minutos. La quinta pelea, le voy a contar el anécdota interesante; antes un gallito bueno, se le guardaba para concentración, así era para la fiesta no más que eran la de 28 de Julio y la de Octubre de “Pico y Espuela” de Dante Valdivieso y nosotros jugábamos plata; y yo estaba cotejando y él (Arias) estaba en la boletería y haciendo coteja del finado Aníbal Góngora, un gran aficionado. Entonces me llevaba 3 onzas y media, pero la coteja ahí estaba y yo sabía lo que era mi gallo y yo sabía lo que era el otro gallo lo llamaban el “Mata por gusto”; mi gallo era nieto del panameño y nieto del chileno; bueno, entonces los paramos ahí, me gustó la pelea y ¿cuanto jugamos? Y le digo, bueno, jugamos 5,000 que era buena plata, en ese tiempo se jugaban 100 soles, 500 era ya un poquito de respeto, 5,000 era plata grande y yo quería jugar plata; “ah, no, jugamos 30,000”, me dice; ¿30,000? no, le digo; hasta 10,000 te juego, “no, 30”; ah, no, levanté mi gallo, voy y le cuento a él (Arias); sabes, Ricardo, Góngora tiene una buena coteja, pero quiere jugar 30,000 soles y me dice: “quédate acá” y agarra el gallo y se va a cotejarlo; para ser esa cantidad, había que decirle a Dante, ahí está Dante, para hacer la caja; entra y ya lo había cotejado con una gallina de Trujillo y viene Ricardo y me dice: “ese gallo juega cualquier cantidad de plata” me dice, “tú no sabes lo que es”; está bien, pero 30 es demasiado. Bueno después llegó otro gallo, un gallo pinto que también quería jugar, parece que tenía que jugar con gallo pinto; era gente de Huánuco de “Pico y espuela”; jugamos 7,000 soles y estaba feliz, pues estaba dentro de lo que había programado. En ese tiempo el pollón, lo daban a un solo gallo por menos tiempo y había un trofeo pata el mejor tiempo y la plata también. El trofeo era algo que en ese tiempo uno tenía que ver; ahora nosotros vemos, ¿cuanto de pollón hay?; antes sacar el premio de calidad era fabuloso, era un honor, era lo máximo para un gallero. Ahí juega el gallo pinto con el que quise cotejar por 30,000 soles y entra al pollón con minuto y medio, buen gallo, criminal el gallo y de nombre había tenido el “Mata por gusto” que había tenido 11 peleas completó; y el gallito mío, juega a la una de la mañana y Ricardo suelta el gallo; ahí fue tiempo récord y a la primera pasada, el otro tumbado, tumbado, seco y entonces me llevé todos los premios habidos y por haber; el trofeo, la caja. Nieto del panameño y del chileno; acá viene lo importante, Uds., dirán porqué mi gallo ha tenido 6 peleas nada más 6 pollones; pero porque, si ahora pueden haber gallos que tienen 9 pollones; por ejemplo, el gallo de Dante tiene 9 pollones; la particularidad de ese gallo, era que en el empate, el rival quedaba ya tocado, mirando arriba, era una cosa excepcional, en el empate malograba los gallos. Esa fue su quinta pelea del gallo; después ya vino la cosa del que está hablando; el señor Berríos que falleció y de preparador estaba el señor Tealdo que ya estaba en Lima y ya sin trabajo y como era gran amigo de Ricardo, y van a comprar unos gallos con Walter Luxardo, se van a comprar los mejores gallos porque conocían y en esos días se traen un girito de 6 peleas y jugados con Tealdo les entrego el gallo, pues estaba próxima la fiesta de Chiclayo y jugaron plata y jugaron plata y les gano a un gallo de Trujillo llamado “El Chuchumeco” y entonces se quedó picón y como le gustaba la plata, Tealdo era el preparador y el que había comprado los gallos era Walter Luxardo que había comprado los gallos y lo ganaron bien y yo por intermedio de Ricardo, ya pues, me dice que le ha ido mal y que al giro lo han matado y es el peso del Lasi y Telado como lo conocía a mi gallo, él dijo: “para ganarlo a ese gallo, el único gallo es el Lasi”; entonces por intermedio de Ricardo, me dijo: “sabes que? Walter quiere jugar tu gallo 50,000 soles, contra el “Chichimeco” y como sabes que tú le has ganado el gallo y yo soy bien celoso con mis animales, te van a poner un preparador en tu casa y juega 50,000, te dan tu porcentaje; yo le acepto, nada de porcentaje, sino voy mi plata, pero si va el preparador a mi casa, ni hablar, lo acepté. Bueno, lo manda a Olleta. Lo preparó a mi gallo y cuando ya se aproximaba
la fiesta de Lima, nos enteramos que al “Chuchumeco” en Trujillo lo había ganado un gallo de Jaén, lo había sacado a la carrera; entonces el gallo ya estaba preparado, ya estaba la fiesta del 11 de Octubre, que era muy buena fiesta, donde se jugaba plata grande y traían muy buenos gallos; bueno, entonces me proponen así igualito, aguanté al gallo sí que el primer día en la fiesta, el ecuatoriano se acerca y dice “¿cuánto pesa ese gallo?” tanto ¿cuanto juega? 30,000 me dice “jugamos 20”, no 50 y no ha querido y no se jugó el gallo; entonces yo le doy la apuesta a Walter y le digo: ¿sabes que? El gallo lo jugamos mañana; ya si mañana no hay coteja, pero ahí estaba el gallo de Góngora y estaba toda la manchita y ahí había un ecuatoriano que era jugador de gallos y tenía su gente que también eran jugadores y agarran mi gallo y se lo dan a un ecuatoriano y le dicen que lo jueguen, entonces el ecuatoriano pregunta “¿cuanto juega ese gallo?” preguntándole por el “Mata por gusto” que lo habían llevado que no nos habíamos encontrado en Lima cuando ganó en un minuto y medio y entonces Góngora de dice 50,000 y el ecuatoriano le dice “va los 50,000”; ahí me llevaba 3 onzas y pico y él sabía; pesaba 5:07lbs., fue el año 73 en Tumbes. Así es que a la hora de amarrarlo ya estaba preparado y el Papi, mosca, porque se dio cuenta del gallo y me dice “Lucho, eso no se hace” y yo le mentí y le digo que no sabía ni con quien lo han cotejado; estoy súper preocupado, le digo, porque estoy jugando contra un señor gallo; ese gallo el “Mata por gusto” de Góngora; “sí, pero así no es la cosa, tu gallo también es bueno, pero así no es”, pucha que se destapó el hombre; le digo, yo no puedo, porque el gallo está cotejado, ahí creo que ya les había ganado la pelea y se me acercan y me dicen “no es 50,000, sino, 30,000”; va los 30,000. Ya estaba hecho y ya les habló Tealdo; ese ruedo parece Chacra Ríos en miniatura y lo suelta el mismo Eduardo; era una pelea hermosa, pues se sabían las peleas y el cartel que tenía cada gallo y empieza la pelea y en el empate, qué virtud de animalito que en el empate, el “Mata por gusto”, queda como cualquier gallo tocado y en eso, prum, prum, 40 segundos. Muy seguro a la espuela el gallo y en el empate como digo, ya no había gallo. Era un gallo que tenía acierto y la velocidad y vista del panameño; era chileno con panameño; era pata blanca, pico blanco, pinto; ese gallo se llamó el Lasi que le dio el nombre a mi galpón; el nombre se le dio en El Agustino. Yo tenía un preparador, un cojito en El Agustino y como yo estaba ya acostumbrado a ganar con gallitos ligeros, ese gallito Lasi tenía un hermano que se llamaba La… , era cualquier pajarraco y el Lasi era de esos gallitos pico y pata, pero tampoco era lento, pero bien acertado; entonces yo le digo, a este gallo, lo llevaremos al Agustino, pues hay gallos buenos; al hermano, lo llevamos a Dampsey un Domingo y así fue y ganamos bien; y con este gallito nos fuimos al Agustino, porque en ese tiempo todos los que jugábamos en Dampsey en “la grande” lo que le llamábamos, iban los Lunes al Agustino; y lo cotejamos con un gallito negro del galpón Apolo; me acuerdo del gallito negro de los Díaz que tenían el coliseo Tahuantinsuyo, un gallito negro que tenía tres peleas y un pollón y empezó la pelea y verdad, en la primera entrada, le quitan el ojo a mi gallo; el segundo, acá en el buche; rapidísimo y mi gallo todavía no pateaba y el otro gallito se le metía por el otro lado y mi gallo ahí empieza a agarrar y ahí nace el nombre pues lo mordía como perro y lo pesca de acá y un gallo que estaba ganando con un movimiento bárbaro, queda paradito temblando con un golpe, queda paradito y seguía mi gallo, entonces ahí le puse el nombre de Lasi, ¡vamos Lasi!, por la serie de televisión del perro Lasie y el segundo jalón y entra al pollón con dos minutos y medio y ahí salió el nombre del gallo. Tuvo 6 peleas, la última en Tumbes. No lo dedique a cría, pues tenía el papá y madre y también tuve buenos gallitos hermanos de él. El padre era un gallo que nunca ha jugado; y el ojito del pollito le pegaban y quedó tuerto y el gallito era fuertecito, tenía buen cruce de panameño con gallinita fuerte y me botó muy buenos gallitos. Fue el padre del Cheque, un pinto mañoso y varios otros gallitos. Esa línea la mantuve hasta el 79, en que por decir yo ganaba el 99% de mis peleas. Preparados, no preparados, sin preparar, en dos pasadas ejecutaban; muy buenos gallitos. Hay otra pelea que quería contar porque son los del Lasi, un gallito que va a jugara Chiclayo, un gallito pajarracaso, un gallito de 3:09lbs; “Pulguita” le llamábamos, bonito sí el gallito, pero bien pajarraco; debía tener 5 peleas o 4 peleas, pera ya jugadito y lo jugamos con unos chinitos de Santa Marina del Callao; pero que pasaba es que yo no sabía preparar bien los gallos y entonces había un preparador, Alfredo por decir, pero esta vez lo saco mal al galllito, desde que empieza el gallito a azar la patita, bum, es palomita, bum despacio y nos estaban ganando lejos, faltaban 2 minutos e iba a perder el gallito y ya no daba más y bum, una falta y lo careaban al gallito y hacía lo indecible, se daba la vuelta para hacer tiempo, pero el gallo imposible yo decía, pero cada soltada que le daba al gallo por instinto, pateaba; te digo, ya no había nada que hacer y al tercer careo ya no había nada que hacer y el gallito empieza a patear y le da un cebollazo al otro que no le aguantó y bum, faltando 20 segundos y al final se ponen dos, dos y al final increíble, pero ganamos la pelea; también fue bien careado el gallo. A fines de la década del 60, cuando los chilenos venían a jugara Lima, sus gallos pesaban de 4 a 5 libras. Osea, entre 3 a 4 libras, no le ganas a un español; entre 4 a 5 libras, no le ganas a un chileno y entre 5 libras, no le ganas a un gallo peruano. Entonces cuando el gallo peruano peleaba contra el gallo chileno, no le ganaba al chileno, porque entraba su peso. El gallo peruano del 60, era un gallo bueno, oriental; lo que pasaba, era que el gallo lo que trataba de hacer era dominar con el cuello; una vez que dominaba con el cuello, se acabó y eran gallos de mucho acierto; yo atribuí eso a la capacidad de mordida del gallo; yo pienso que un gallo oriental, muerde mejor que un gallo español de arriba y por la fortaleza del pico. Para mí el gallo actual, no tiene el acierto del gallo oriental nacional. Lo bueno que tenían esos gallos era que tenían que asegurar bien de arriba, cosa que el español no asegura bien de acá. Acá hace años que no ves un gallo que se meta por atrás y que jale; desubica al gallo español, porque si hay un gallito que le juega de costado al español que le salga por atrás, lo gana, porque no lo encuentra. Ahora hubo un gallito que sacó “el Gato” de Camana que le ganó al dominicano, un gallito que le jugó por abajo, con cacho. Han habido galllitos en el año 70, 72, que recuerdo mucho como el “Pitrimitri” de Urbina, un gallo horrible, tipo navajero, era de navajero que llegó a tener como 19 peleas el gallo. La últim
a vez lo hicieron empatar en Chiclayo, que todo Lima estaba metido en Guadalupe y Bigote lo hace empatar, pero pucha. Hay gallos de historia, el famoso Moro de Monrroy , el negro tuerto de Rivas, la Perra de Salinas, el Júpiter, de de la Fuente, el Samurai.
CC. Hago un preámbulo con el Samurai; me lo prestó Alfonso Berrospi; le saque 6 hijos con 3 gallinas; uno, fue extraordinario, con una gallina que me obsequió Teodolfo Portocarrero, saqué dos pollos. Era el año 78, 79 y uno de ellos el Cabeza rota, muchacho alocado y ese gallo lo jugué cada 15 días; o sea en tres meses, había hecho 6 peleas; el Cabeza rota, lo jugué en Surco; también lo jugué en el “El Gallo de Oro”. Con otra gallina, saqué 2; el Chupete y el Recuperado, que lo jugué en Lima también; el Chupete en una de sus peleas, le tocó contra Luis Antonio cuando recién empezaba y después de la pelea se me acercó y me dice “mi esposa apellida Feijo”, (porque mis cuñados apellidan Feijo) “y el gallo que me has ganado, no me gustaba”, pero su padre fue un gallo excepcional y lo estábamos probando a ver que tal era; le había ganado al hijo del Cubillas y fue la cuarta o quinta pelea de mi gallo; y dos blancos con una gallina blanca arequipeña que me obsequió Juan Carlos Cáceres de Arequipa; los hijos resultaron mediocres, pero tres de ellos fueron de primera y transmitieron, porque el mejor del lote el Cabeza rota, murió embuchado después de la sexta pelea y le saqué al Chupete, con la ceniza de Gutiérrez, del que me nació entre otros, el Buho, un gallo de 4:00 o 4:02lbs, muy bueno, que por un tiro de corona lo dejaron ciego en la tercera o cuarta pelea y lo obsequié a mi compadre Peky que posteriormente fueron el galpón La Molina que yo lo tenía. Y los descendientes del Búho con tres pollas que también le obsequié, produjo los mejores gallos que han tenido La Molina II y fue su mejor época.
RA. Al Samurai nunca le saqué camada; se lo presté a Alfonso Berrospi. El Samurai, viene de la cría de un señor Barba que era visitador médico “El patón”, creo que le decían; era del Norte; el que le preparaba era Marroquín, uno de bigotitos que estaba en primera fila en El Gallo de Oro; él me vendía pollos y yo le compraba, pues en esa época podía comprarle pollos; él me los traía y le compraba un promedio de 150 pollos y un día me dice “flaco, tengo ahí un gallito para venderte” pero no lo he traído el pollo; ya pues tráelo. Como yo he sido siempre confiado, le digo ten 150 soles, me traes el pollo y te pago el resto pues ¿no?; así que viene a los tres meses y me dice “flaco, he topado al pollo y no vale” me dice “se cae”; mira que te parece, con los 150 soles que te he pagado, tráeme el pollo; “ya” me dijo, feliz de la vida y me trae el pollo a la fábrica, pues yo tenía una fábrica de muebles; me lo trae el mismo que le hizo la gauchada con el gallo panameño, Ivan Céspedes, él era mi preparador en esa época; lo prepara y me dice es más o menos, como era timbero, un día llego y me dice “vamos a jugar los gallos”, vamos pues y Enrique el carpintero de la fábrica juega con Jiménez los gallos y el gallito del carpintero comienza a salir, a salir y lo gana solamente con la salida, porque el negro no preparaba los gallos y se picó y fue y trajo un gallo y se lo paran al Samurai y le levaba a mi gallo 7 onzas; el Samurai pesaba 6:01, 6:02lbs el otro gallo pesaba 6:09lbs, pero estaba con buche; “¿va la pelea?”; va la pelea así con buche y todo; empieza la pelea y el gallo metía tanto cacho que en todas se quedaba enganchado y hay un japonesito que ya no lo veo en los gallos y dice “ese gallo parece un Samurai” en El Agustino y ahí se queda con el nombre del gallo Samurai y lo destrozó al otro gallo; debe haber sido en el año 73, 72; así que estaba cerca la fecha del 28 en la Grande y me dice el preparador, “hay que prepararlo”, bueno sácalo preparado para el 28 para la Grande. Fiesta grande era, ¡pasu madre!; lo cierto es que no gustaba como peleaba; a mucha gente no le gustaba e inclusive te cuento un anécdota: Salomón Lazo que está vivo, nunca le gustó el gallo; toda la vida le dio la contra y toda la vida perdió, porque el gallo aparentemente ponía la cabeza, aparentemente, pero el gallo metía el hombro; el gallo era un maestro peleando y peleaba diferente en cada pelea; era un gallo medio maestro; bueno en la segunda pelea, le toca un gallo buenísimo del finado Chía, Alfonso Chía. Y bueno, gana en el Agustino y lo preparamos para 28 y le toca un gallo de Chía y el gallo Samurai comenzó a salir y es la única vez que ha salido, por eso le digo, él se adaptaba al tipo de gallo y de repente a los 3 o 4 minutos, el gallo de Chía al centro del ruedo temblaba así; se temblaba, se temblaba; muerto prácticamente; van a revisarlo, tenía cosido todo el cuerpo, las piernas, puro cacho; de ahí, ganó el Samurai; ya tenía nombre desde la primera pelea. Lo llevo a Huánuco. Lo llevo a este y un gallito que lo habíamos comprado a Ananau, que era un gallito que metía espuela, pero feo, así que se topa con la gallina de Figueroa, una gallina famosa de un cuñado de Echevarría; primer empate, Samurai ciego y el gallo comienza a buscar y “¡ya lo ganaron, lo ganaron!”; el gallo busca en la primera vuelta y mete un tiro y ciego; ciego a ciego; voltea el Samurai, poc, tieso; lo ganó bien pues. Y te cuento un anécdota: al final de fiesta, casi para el último, saco mi chusco de Ananau y Echevarría me para una preciosidad de gallo, un gallo Español de esa época, una lindura, una cola así; y le digo: mi gallito juega poco y me dice “vamos a jugar poco”; daban a 5 antes de soltar los gallos… La primera cualidad del gallo es que debe ser ardiente. El gallo debe ser pico caliente; el gallo que mete el pico y siempre tirando. Me gusta el gallo panameño; es un gallo muy ejecutor. He visto los gallos panameños que tienen al rival muerto y lo siguen ejecutando. Todos los gallos de Bacho Barriola, son buenos. Como aficionado, pienso que se debe jugar con espuelas plásticas y regular el tamaño de la espuela; con ese tipo de espuelas, se ve la calidad del gallo. Con la espina los dos gallos pueden estar mal y de repente uno levanta la pata y mata; en cambio con las otras, si tu observas las estadísticas, el tipo de gallo de de la Fuente, levanta sus victorias con espuela plástica, porque son gallos de fondo y te aguantan y es menos propensa a las infecciones. La espina es muy ofensiva. Las plásticas no tienen acogida, porque el gallero no quiere que le impongan nada y es que son medios timberos. Hay gente que ni sabe carear y quiere carear y cree que lo va a hacer ganar al gallo; y un poco de timba aunque lo que manda es la calidad del gallo. Y con plástica se puede probar la calidad del gallo. Los animales te duran más. La espuela no se parte adentro. Es más barata. Acabaría el monopolio de los que hacen espuelas. Hasta el año 80, el mejor coliseo era “El Gallo de Oro” era la catedral de gallos; eso era indiscutible; inclusive no habían tantos coliseos como ahora; era El Agustino, Tahuantinsuyo, uno que había por Caquetá cero, Piñonate; Don Carlos yo hacía peleas hace treintitantos años hacía mis fiestas en el Agustino 3 días; nadie las hacía; iba toda la afición nata de Lima a mis fiestas, lo llenaba los tres días; no había base de pollón, solamente era acumulativo; o sea, la entrada era barata, 5 soles me acuerdo y los tres días lo llenaba. Don Juan se quedaba con el consumo de la cerveza y la comida y yo me llevaba las entradas; yo era jurado, era boletero, era todo y nadie se quejó nunca porque en ese tiempo se entregaba el trofeo y lo bueno que la gente admiraba el trofeo; o sea, era un enorme honor ganarlo; la gente se peleaba por donar un trofeo; ahora en El Agustino, están los hijos; el señor está en Estados Unidos. La comida siempre fue buena, pero ahora que ya no está la señora, no es igual la sazón. Antes iban todos los del Gallo de Oro; ahora en ese aspecto ha bajado. En el cono Norte, voy a Los Olivos, a Cielo Rojo y al Bentín a volantear. Se juegan buenos gallos, pero no hay como Surco, lejos: Por ejemplo cuando va de la Fuente a Cielo Rojo, para echarle un gallo, lo piensan 2 veces; eso no tenía la Cancha grande que te buscaban para ganarte el campeón. Dante Valdivieso te buscaba para ganarte los campeones; así buscaban los gallos. Dante le gana con un pollo de primera peleas al famoso El Mao que era uno de los precursores que usaba las tremendas lanzas, era un gallo que rompía patas y cuando clavaba y te hacía leña. Entonces el chino Mario que sabía mucho y era preparador de Dante, lo venía siguiendo al Mao e inclusive en ese tiempo el Mao ya era del doctor Tirado y Tirado iba a los topes de Dante; para buscarle al Mao, escogen entre todos los pollos, uno que no empataba, sino de frente se arrimaba; comienzan las peleas y al famoso Mao le echan el pollo de Dante Valdivieso; por ejemplo Dante Valdivieso nunca ha guapeado con plata, que te juego… pero si tú lo jodías, si lo
fregabas, sí te guapeaba. Por ejemplo el decía, vamos a jugar 100 soles, 200, y si tú le decía vamos a jugar 1,000, él te decía, “jugamos 3,000 ¿quieres?”; cuando juegan el Mao, uh, favorito, a 6 te daban antes de soltar el gallo; sueltan gallos y efectivamente el pollo desgraciado ni empata y se le pega y ahí lo tuvo, ahí lo tuvo, lo llevó, lo llevó y pam, pam pam, chau Mao que prácticamente estaba a la carrera y antes lo levantaron al Mao. El Moro de Monrroy, fue extraordinario; era matador, mucha espuela. También el famoso Carmelo de Eduardo Riva, era un desgraciado. En ese tiempo estaba con el Samurai y le hacía peso con el Samurai y querían jugarlo. Como Walter Lisario estaba en mi corral, entonces le decían para jugarlos tu Samurai con el Carmelo tuerto; eran del peso, 6:01, 6:02lbs. El padre del Carmelo de Rivas, era un chilenito de Ibárcena un camanejo, ya no se le ve ahora. Era un gallito bien chileno, pata blanca, pico blanco, papujo y machetón; chiquito el gallito y Teodoro, lo cruza con su gallina nacional; ahí sale la camada del blanco de Riva y Moro también le botaba; Moro y Carmelo botaba ese gallito; ahí Riva le compra dos, tres gallitos y ahí sales el tuerto de Riva. Si se usaran espuelas naturales, la selección se iría hacia el gallo fuerte aunque con espuelas naturales, se ve el acierto del gallo. Una espuela preparada es buena. Eso si que es poco para el cuerpo, porque no entra; para arriba sí, cabeza. Los gallitos de Joaquín Sánchez ya no son puro Español, ya tienen su cruce, porque tienen demasiado peso para que sean español; un gallo está pesando 4 y pico en un gallo español, no puede ser. Un español puro, tiene que ser de 3:12 para abajo, 3:08, 3:07. Los primeros que trajo también eran bien cruzaditos. El que trajo puros, era el primer Español Calvo, aunque algunos se le han corrido, pero esos sí eran españolitos de menos peso.
RA.- A mí me conocían no como Ricardo Arias, sino, como Samurai hasta ahora y eso es lo bueno, porque después de tener un gallito campeón el Chirrín, ahora me conocen por Chirrín; todo el mundo ¿conoces a Ricardo Arias? ¡No!; ¿conoces a Chirrín? Ah ¡sí!. Un gallito chiquitito con 9 peleas, que era difícil para cotejar y los jugaba contra gallazos, porque no había forma, y a todos los ganaba; que gallito tan bueno y sin querer, ese gallito tiene de la cría de Lalo Granda; sus hermanos se han hecho un peleón una vez, una tabla con aplausos ahí en Monsefú, su hermano, muerto perdiendo el gallo, ya lo iba a levantar y lo veo que patea y comenzó el gallo, casi le gana la pelea así tumbado, ciego, destrozado, que gallo tan fino; ¿sabes quien me vende ese gallo?, el veterinario Buitrón; lo que pasa es que el gallo bendito era horrible, que para cotejar era un lío; él me vende el gallo y lo cruzo con la gallina que me regalan en Chimbote, una asilita. Soy piurano, de Piura, bueno, pero hace 37 años que vivo acá; inclusive por mi apellido materno soy más piurano, son Balarezo; Arias no son piuranos. Yo le voy a contar un anécdota de un gallito famoso de los Generales, el Moro famoso de los Generales, Canales, Rerategui, Cambell; ellos tenían un gallo Moro que ganaba todas las semanas; yo levo un gallo Giro pollo y se o paro a los Generales; “¿cuanto juega?” me dice; mi gallito juega 500; “no, mi gallito juega 3,000” y ahí estaba Carrasco mi amigo. Ese hombre toda la vida fue al Samurai; el Samurai era un gallo que dejaba apostar, el Samurai era un gallo que aparentemente entraba perdiendo y mi amigo Carrasco es el hombre que más plata ha ganado con el Samurai; pago, pago, pago, pago y al final el cobraba; entonces paro el gallo y le digo, Carrasco, quieren jugar 3,000; “ya va los 3,000” me dijo; el pollo no era cualquier cosa; el gallo de los Generales era un campeón, venía de matar semana, tras semana, tras semana; pero qué cualidad tenía mi gallo?, no era nada de nada, pero era empatador, pero que pasaba, que el gallo Moro en los empates los desasía; y comienza la pelea y el pollo lo acompañaba y lo acompañaba y lo acompaño, lo acompañó y lo sacó a la carrera, un pollo cualquiera. Lo que pasa es que el Moro eras un maldito en los empates, para que veas una cualidad en un gallo, lo anuló, lo anuló, lo anuló todo, le han sacado hasta camada a ese Moro los Generales, 7 semanas seguidas venía de ganar y el Rey de las Aves, “¡se corrió el gallo de los Generales, se corrió el gallo de los Generales!”. El Chirrín le ganó a su famoso gallo Moro de los Generales y tanta fe que le tenían y así corrido le sacaron camadas. Antes de la década del 70, Lima tenía dos fiestas grandes, pero había en todos sitios; por ejemplo, el 15 de Agosto, era Huánuco y Arequipa; después Chimbote era San Pedro en Junio; en Piura 8 de Octubre; Chiclayo, 30 de Agosto; Camana, 9 de Noviembre; Tacna, también, pero no me acuerdo la fecha. Tú observa bien que Hidalgo, tiene gallitos buenos, pero cuando hay peleas difíciles, se le van; son gallos comprados, gallos buenos para la pelea y se van. El buen gallo chileno siempre ha sido bueno; es un gallo peleador, cotejador, con defensa, movido, tiene espuela. Ahora los chilenos han modernizado; pero la maña del gallo chileno nato, se pega y de ahí pega. Se acomoda pegando la cabeza pegándola al pecho y tienen más fortaleza. Pero ya no se ve el autentico gallo chileno, se han modernizado y es un gallo cotejero que a la hora de la pelea resulta ser un gallazo. Pienso que se debe jugar al peso y coteja; la gente no se acostumbra acá. De repente por jugar al peso te toca un gallo mucho más alto y tienes que jugar nomás. Ahora, claro que seleccionando a través de los años, se emparejan y sería más práctico y tiene que haber un período de transición para emparejar y espigar los gallos. Pero va a pasar como lo que hacía Lucho Macedo, que todos los gallitos pata corta, se los enviaba a Dante, pues allá no los podía jugar, porque daba mucha ventaja y los mandaba acá y con coteja ganaban un montón de peleas.
LP.- Años atrás, dicen que existió un gran aficionado japonés en el Perú, Makino del Callao y sería bueno que él le de muy buenas informaciones. El jugaba en el Callao, porque antes la afición estaba en el Callao. Quien sabe muy bien la historia, es un aficionado un tal Solano; yo tenía referencias por parte de Taró que mencionaban a Makino y este amigo que le estoy contando Solano, sabe bien, flaquito. El lo ha conocido a Makino.
RA.- En un inicio en el coliseo El Gallo de Oro, se jugaba al ojo; o sea, Ud. llevaba su gallito y no se pesaba; se pesaba cuando ya iban a pelar, para ver de qué tamaño era la yuca y a veces se llevaban una libra y habían un grupo de vivos que tenían una… entre ellos estaba Bravo el dueño del Uranio, varios vivos,… no querían, no querían cuando le echabas gallo y pesaban gallo cuando iban a pelear. Y cuando llega la balanza para pesar, no querían y ponían resistencia. Primero se pactaba a la coteja y antes de la pelea se pesaban para ver de qué tamaño era la yuca. El Uranio era famoso; creo que era Giro; era inganable.
LP.- Tuve la oportunidad cuando era muchacho, de ver los gallos del un señor Testino. Teníamos un ruedo en el barrio y se topaban los pollos durante la mañana y un gallo sin descrestar, era medio gallino con su cresta grande, con espuelas largas, para topar y había un grupo de aficionados donde estaban Reyes, Cañedo y tenían un gallo para jugar y eran al peso. Es un anécdota, el señor Cañedo es un gran amigo mío, porque somos del barrio, él vivía en el Rímac y yo vivía en el Rímac también; un tal Bozzo, el finadito Satuco Berrospi, el preparador de caballos, todos eran del barrio. El preparador de ese grupo de Cañedo, el señor Agapito, Ricardo Reyes que de edad ha entrado a los gallos; el director técnico, era el finadito Pedrito Rosales; entonces yo ganaba peleas, pero sacaba un gallito bien preparado, aveces mal preparado y me preguntaba, ¿como será jugar un gallito bien preparado? Y Andrés preparaba bien los gallos y un día fueron a topar los gallitos y había un Girito que tenía una pelea, lo topo, muy bien el gallo y le digo, este gallito me lo han regalado de Huánuco y topa bien, ¿quieres prepararlo? “ya, déjamelo”; yo le dije que era de Huánuco, porque si le decía que era mío, de cajón que le metía gallina. Cuando ya estaba preparado, ya estaba el gallito listo, ya vamos a jugarlo y lo llevamos, lo cotejo con Rivas, que estaba en su apogeo Contreras, tenía una gallina negra y se hizo la pelea y le dan un tiro a mi gallo atrás, que lo dejan ciego y lo estaban ganando, pero el gallito empieza a buscar se ubicaba y lo agarraba ahí, lo hizo aterrizar a la gallineta, pero seguía el gallito en ese plan, ciego pero no volteaba mi gallito, así normal y en una de esas agarra y plim, lo mató y cuando ya estaba tendido en el suelo, mi gallito lo buscaba y ya no había, empezó a rascar y así en ese plan, se llenó de aplausos el coliseo y gané la pelea. Y el público comentaba, “que buen gallo Cañedo”, pensaban que el gallo era de Cañedo; pero yo tenía la costumbre que yo bajaba y recibía mi gallo y yo bajé, recibí mi gallo, y la gente ya sabía; el gallo estaba ciego y el preparador ahí se enteró que el gallo no era huanuqueño; ahí estaban Alejandro González del Valle, Don Augusto Alvarez, la crema innata sabían la historia; y bueno, al día siguiente a las 8am, va a mi casa Rosales, y me pregunta “que es lo que le ha pasado a tu gallo”; “yo vengo a preparar tu gallo, pero” me dice “¿sabes una cosa? A Oscar” porque su dios era Oscar Cañedo, “le ha gustado ese gallito Giro que has ganado, dice que le prestes para sacar una camadita y él te va a dar su Paquirri”, no se que tanto, no es por nada, yo no tengo nada contra el señor, yo he conocido su corral, pero ni media sangre de Español, tenía en su corral; ahora tiene bastante, en ese tiempo no tenía; entonces le dije: mira Daniel, dile que no se lo puedo prestar ahora(le mentí ¿no?), porque no está operativo para reproducción, ya ha recuperado la vista; después se lo puedo prestar, pero ahora no; pero su gallito todavía no lo voy a necesitar (no lo menospreciaba, no voy a ser ignorante), porque tengo bastante pollos; pero para esto, cuando jugaba un gallo, todos tenían tener, porque eran de rabia.
RA.- Ha habido una época con asistencia a los gallos, con agua tibia, paraban la pelea y los lavaban y continuaba la pelea.
L.P.- A mí me contaron sobre un gallito de navaja en Huaral, en un restauran, estaba un japonesito y tenía un gallito disecado de navaja, terciadito, no era un gallazo. Dice que tuvo 14 peleas el gallo de navaja, 14 peleas, difícil de creer, pero me contó su historia, sí se le puede creer; dice que el gallo lo soltaba, nunca era entrador, o sea partidor que le llaman, el gallito se esquivaba; era de salida, de navaja de salida, él salía, no entraba a la pelea y cuando el otro ya corría para seguirlo, daba la vuelta, porque cuando el gallo corre, cómo va a entrar a patear, no podía y él, pateaba y dice, la quinceava pelea, lo juega con gallo de Huancayo todavía porque ahí en Huaral era conocido y ese día el gallito va a partir, de frente a partir y se agarra y lo matan al gallo.
